Agricultores en Otavalo aprendieron sobre agroecología

La Organización de las Naciones Unidas para la Alimentación y la Agricultura, más conocida como FAO (Food and Agriculture Organization), en articulación con el Ministerio de Agricultura y Ganadería, además de la Prefectura de Imbabura y el Gobierno Autónomo Descentralizado Municipal de Otavalo; clausuraron su taller de producción agroecológica, mismo que estuvo dirigido a productores de la Asociación Sumak Pacha.

Adicional al acto de clausura, se efectuó el evento de Graduación de la Comunidad de Aprendizaje de Promotores Agroecológicos. 12 participantes recibieron la envestidura y los respectivos certificados que acreditan la aprobación de los 9 módulos del presente taller.

“La misión principal de la FAO es garantizar la seguridad alimentaria, por eso hemos accedido, a través de ellos, a la obtención de estos beneficios, los cuales nos ayudarán a fortalecer las capacidades productivas de nuestros agricultores”, informó Marcelo Lema, director de desarrollo económico del GAD Otavalo.

Por su parte, Susana Cacuango, miembro de la Asociación Sumak Pacha y beneficiaria del taller, manifestó: “Nosotros como productores podemos decir que el taller fue muy frutífero, porque en realidad debemos hacer conciencia de que la agroecología es recuperar nuestra tierra, es alimentarnos sano y dolernos del resto y poderles servir productos sanos. En ese sentido, las capacitaciones que nos han facilitado desde el programa FAO, han sido muy beneficiosas”.

A lo largo de seis meses de estudio los agricultores se capacitaron en temáticas relacionadas a: planificación y agroforestería, manejo y conservación de suelos, producción de cultivos, preparación de bioinsumos, crianza de animales, riego y manejo del agua, sistemas participativos de garantía, costos de producción, comercialización asociativa, nutrición y seguridad alimentaria.

Finalmente, es importante destacar que la implementación de las comunidades de aprendizaje busca reforzar los conocimientos de los agricultores, incluyendo la técnica y la innovación agropecuaria, sin dejar de lado el respeto y la valoración de los conocimientos, prácticas y saberes ancestrales; para mantener la seguridad y soberanía alimentaria.