Agentes transformadores reconciliados

En un tiempo en el que nos desbordan las simientes de odio y se disparan por doquier las señales de menosprecio hacia vidas humanas, hace falta propiciar eventos de diálogo y convivencia. En consecuencia, todos esos poderosos mundos de la economía y de las finanzas, de la ciencia y el arte, de la cultura y del deporte, han de compartir, más allá de meros conocimientos, sus buenas prácticas, que son las que germinan de nuestros interiores. Sin duda, tenemos que reinventar otras salidas más armónicas, que en conciencia nos fraternicen y nos hagan avanzar, pues aquellos que todo lo confían a la fuerza y a la violencia, generan un espíritu destructivo incapaz de construir nada. hemos de ser agentes transformadores antes de que las miserias humanas se apoderen de nuestro corazón y nos impidan conciliarnos con la luz, pues tras las historias de sufrimiento y amargura, uno es capaz de renacer de sus propias cenizas y comenzar un nuevo camino. No olvidemos que la vida es un constante proceso, un continuo verificarse en el tiempo; un nacer, morir, y un reinventarse cada día. Y al fin; uno quisiera vivir para crecer embellecido, no crecer para envenenarse asimismo. Si acercar la ciencia o cualquier disciplina artística a la sociedad es fundamental para que los individuos adquieran conocimientos y puedan elegir sus opciones profesionales, también esa capacidad de transformación en nosotros internamente nace, precisamente, de esa autenticidad entre lo que hacemos y pensamos. (CONTINÚA…)