Agentes transformadores reconciliados (2)

(Continuación…) Tengamos en cuenta que nada permanece igual y que todo es mejorable. Contemplando el actual contexto mundial, es menester comprometerse más pronto que tarde, en poner la verdad sobre nosotros, comenzando por limpiar el aire, como ha dicho el director general de la Organización Mundial de la Salud, para reducir en dos tercios las muertes por contaminación en el 2030, y concluyendo por activar la estima entre análogos, como transformación esencial de subsistencia.

Mal que nos pese, el afecto, es la primera condición para humanizarse y hacerse corazón. Pensemos en aquella célebre cita del científico, filósofo y escritor Blaise Pascal (1623-1662), de que “el primer efecto del amor es inspirar un gran respeto; se siente veneración por quien se ama”.

Justamente por ello, necesitamos de esa pasión natural del ser humano; la del amor, que todo lo considera y reverencia. La cuestión no está en cruzarse de brazos o en militarizar las fronteras para disuadir a los migrantes, sino en ser mediadores de paz, a la hora de poner los talentos al servicio del bien común. Cuando se acrecienta el desconsuelo de los inocentes, y aún así, prolifera el cinismo del poder, hay que atajarlo como sea. Ojalá aprendiéramos a ser agentes transformadores que concilien y reconcilien las culturas con su hábitat, y que fuésemos la civilización del desarme, mediante la evolución y la revolución del verso y la palabra únicamente. (Sigue…)