Adultos mayores de pobreza extrema son atendidos en Ibarra

Ibarra. El centro gerontológico ‘’Guardianes de los Sa-beres Ancestrales’’, vinculado con el MIES y la Fundación Sumak Kawsay, brinda a-tención a las personas de la tercera edad que se encuentran en la indigencia, en vulnerabilidad, sin comida, en pobreza extrema, que viven en la calle, no tienen dónde dormir y sus condiciones son muy desfavorables.

Ayuda. El centro está atendiendo a 29 adultos mayores, de 65 a 93 años de edad. Alejandra Acosta, Psicóloga Clínica, mencionó que los adultos mayores que ingresan al centro de atención son traídos por los policías, quienes al recibir una alerta, acuden al sitio y verifican el estado en el cual se encuentra la persona de la tercera edad.

“Nosotros tenemos el proyecto de una mejor calidad de vida, damos amor, cariño, les brindamos los tratamientos que necesitan, tenemos aquí cuidadores que se encargan de ellos en la mañana, tarde y noche”.

Horarios. Los adultos se despiertan a las seis de la mañana y desde ese entonces comienzan sus actividades recreativas.

Trabajos. Realizan actividades físicas, aeróbicos, caminan o bailan. Juegan fútbol, básquet, tenis, ping pong; tienen una filmoteca, hacen aromaterapia, musicoterapia y karaoke. También hacen manualidades que son usadas para adornar la sala donde ellos viven.

La mayoría de los adultos que están en el centro son agricultores y provienen del campo. Es así que los directores decidieron crear un pequeño huerto donde las personas de la tercera edad tienen sembrado zanahoria, remolacha y culantro.

El trabajador social es quien se encarga de contactar a las familias de los adultos para que los visiten, además el centro también capacita a los familiares y los prepara para reintegrarlos al seno familiar.

Atención. Cuando un adulto ingresa al centro gerontológico, se verifica su estado de salud, cómo está y en qué condiciones llegó. Si la situación de la persona es desfavorable, el centro, conjuntamente con el área de trabajo social, se encarga de brindar las medicinas y el tratamiento que el adulto necesita. Mientras se realizaba la entrevista, la psicóloga clínica comentó de la primera persona que llegó al lugar.

Se trata de Rita María Portilla de 76 años de edad, ella es oriunda del cantón Pimampiro. La psicóloga menciona que a la señora se le encontró internada en un hospital ya que la casa en la que vivía se había incendiado, recalca que los médicos del hospital le habían mencionado que las quemaduras que tenía eran de segundo y tercer grado, además contaba con desnutrición extrema.

“El hospital no sabía qué hacer porque no tenía casa ni familiares que le vayan a ver, ella no caminaba y sus heridas estaban tan profundas que solo pasaba llorando”, acotó Alejandra.

Gracias a la atención del centro gerontológico, la señora logró superar sus dificultades, sus heridas están curadas y se encuentra en perfectas condiciones y feliz, ya puede caminar, y no utiliza pañales.

Si un adulto mayor fallece, el centro gerontológico cuenta con un protocolo para esos casos. Lo primero que hacen es pedir el acta de defunción para realizar los trámites necesarios. Llaman al Patronato Pro-vincial para que les colabore con un ataúd y conjuntamente con el cementerio de San Miguel es quien ayuda con el nicho para su respectivo entierro.

El centro recibe ayuda del Ministerio de Salud Pública, del Patronato Provincial, la Fundación Sumak Kaw-say y el MIES.