Adoquinar la lógica

¿Cuál es la lógica esta de abrir simultáneamente mil calles de la ciudad para adoquinarlas y dejarlas abiertas por meses convertidas en ciénegas en invierno y desguarnecidas polvaredas en verano? Nos hemos dejado convencer de que el progreso se mide en metros de adoquín de espaldas a los indicadores de progreso establecidos por la UNESCO que no dicen una sola línea sobre esto. Sin embargo, no solo aquí, sino en varias ciudades y pueblos, sus autoridades creen que van a pasar a la historia adoquinando la existencia de la gente con una lógica inexplicable, abrir tramos de calles por aquí y por allá y dejarlas abandonadas por meses convertidas en calvarios para los pobres “beneficiarios” de esas obras que no deberían tardar tanto, sumado el tiempo REAL de trabajo. Y claro que adoquinar las calles de una ciudad es chévere, pero no para desadoquinarles luego porque se olvidaron de hacer previamente el alcantarillado. O adoquinar calles marginales de poca movilidad vehicular, dejando calles emblemáticas en el calamitoso estado de siempre. Estoy perplejo al ver que desde hace tres meses una calle, cercana a donde vivo, fue abierta para dejarla convertida en paso de mulas, contentando al vecindario con esporádicos aparecimientos de una máquina que le da la vuelta al lodo para dejarlo ahí, a la espera de que caiga la lluvia para que asiente el polvo y de que salga el sol para que seque el pantano. Siempre aplaudiré el progreso de las ciudades.