Adolescentes infractores invierten su tiempo en actividades agrícolas

Durante tres veces al día los jóvenes con medidas socio educativas privativas de libertad del Centro de Adolescentes Infractores de Ibarra, CAI-I ocupan su tiempo para proporcionar alimentación y limpiar los criaderos de cerdos que son parte de un proyecto impulsado por las autoridades.

Actualmente los jóvenes tienen a cargo dos cerditos, los mismos que son cuidados con mucho cariño, alternando esta actividad con sus deberes académicos y otras labores de las que son parte.

“Actualmente son cuatro integrantes que en la mañana, mediodía y tarde ocupan cerca de dos horas diarias en estas actividades productivas programadas para su beneficio.

Estas acciones están encaminadas con fines de emprendimiento y como una terapia ocupacional para los adolescentes y jóvenes de este centro” manifestó Daniel Cobo, coordinador del CAI-I, quien además comentó que muchos de los jóvenes que están inmersos en los proyectos, también se encuentran estudiando y realizan sus tareas diarias, con el apoyo de los funcionarios del centro.

Hace varios meses también informaron desde el centro que los jóvenes trabajaban en la crianza y cuidado de pollitos, que cuando alcanzaban el peso y tamaño ideal, eran asados comercializados por personas que deseaban apoyar con el proyecto.

Del huerto orgánico ubicado CAI-I se obtuvieron unos rábanos frescos destinados al menú del día, el cual fue preparado para los jóvenes que cumplen medidas socioeducativas privativas de libertad.

El contacto con la Pachamama es lo que más atrae a los jóvenes que son parte del taller en el que se dedican a sembrar, cuidar y cosechar productos de ciclo corto. Esta vez la tierra les premió con unas hortalizas de rojo intenso que fueron curtidas con limón, aceite y sal.

En el huerto, en donde se turnan para trabajar 17 chicos, además se siembra cilantro, acelga, zanahoria blanca, espinaca, menta, uva, entre otros productos que sirven exclusivamente para el consumo interno de los jóvenes.

“Me gusta aprender a sembrar, ya que eso me entretiene y soy feliz cuando la planta germina. Con mis compañeros nos dedicamos a colocar el agua a tiempo, limpiar el área donde crecen los vegetales; y cuando llega la cosecha eso es emocionante” expresó José (nombre protegido).