Adiós al “caballero de la ibarreñidad”, don Fausto Yépez

Ibarra. Como “Caballero de la ibarreñidad” lo calificó el exdocente universitario, Carlos Barahona Sandoval, a don Fausto Raúl Yépez Almeida, en un libro que recoge parte de su vida, su trayectoria y sus vivencias. El querido ibarreño, amigo de todos y enemigo de la hipocresía, el irrespeto y la deslealtad, falleció ayer a la edad de 91 años. Ibarra está de luto.

Un personaje. Faustito, así lo llamábamos cuando en la calle, en los actos culturales a los que era infaltable, en los eventos que convocaban para tratar temas de Ibarra, nos saludábamos amablemente. Siempre lo consideré un caballero a carta cabal, un ibarreño respetuoso que guardaba en el calor de su hogar recuerdos, fotos, llaveros y todo lo que a lo largo de su vida fue acumulando con un rigor impresionante. Había historia.

En el año 1996 cuando tuve la suerte de dirigir el departamento de comunicación de la ilustre Municipalidad de Ibarra, Faustito Yépez era un colaborador ad honorem, porque para él, hablar de éxito en las programaciones especiales, aniversarias o culturales, era hablar del éxito de Ibarra, la capital imbabureña a la que siempre la llevó en su corazón.

Siempre destacaré su voluntad y su extremo criterio que llegaba casi a la perfección. Sabía de la buena política, como del protocolo en actos solemnes cuando ubicaba con precisión a las autoridades en su lugar adecuado; sabía de las leyendas ibarreñas como de los males que le quejaban a su querida ciudad. Siempre fue un hombre de pensamiento progresista, pero nunca tuvo dificultad para estrechar la mano de sus “adversarios” de épocas pasadas y era propositivo.

Características. Don Fausto Yépez ha muerto y con él se van sus acciones, esperanzas y metas trazadas, pero se quedan sus realidades, sus hechos, sus ganas y querencias, pero sobre todo en el corazón de los ibarreños se queda esa huella imborrable de trabajo, tesón, firmeza y capacidad de entendimiento de lo que significaba la palabra amigo y la palabra respeto.

Una visión. El licenciado Carlos Barahona Sandoval, en su libro “Fausto Raúl Yépez Almeida, el caballero de la ibarreñidad” (2015), señala que “a través de muchos años, de toda una existencia, Fausto Yépez Almeida, ha logrado configurar esos ambientes (en su hogar), verdaderos rincones del alma, de la más variada naturaleza…”. Se percibe un constante y prolijo trabajo de selección, de almacenamiento organizado, de conservación de toda una riqueza viva acumulada con categoría de museo. ¡PAZ EN SU TUMBA!