Adiós a un sueño

jacinto salas¿O será mejor decir, a una utopía? El infortunado anuncio de que el Ecuador dejaría a un lado su iniciativa de conservar bajo suelo el crudo pesado del Yasuní y pasaría a la explotación de los campos del ITT, constituyó una gran decepción para muchos ecuatorianos que pensaron ilusamente que el país había comenzado a crear una verdadera conciencia de defensa de la naturaleza.Tutela consagrada en la Constitución que ,”como ninguna otra”, proclamó que ella, – la naturaleza -, tenía derechos y que la obligación de reconocerlos y de defenderlos, corresponde a todos, el Estado y sus leyes, ciudadanos e instituciones. No obstante el anuncio del Presidente Correa demostró que ese respeto a la naturaleza, el cuidado de la “Pachamama”, la defensa del ambiente, siguen siendo una ilusión, una utopía que se desvanece fácilmente cuando la codicia, el réclame de la riqueza fácil contagia a sectores poderosos, o a los representantes ciudadanos supuestamente preocupados por el bien común, y necesitados de dinero para lograrlo.
La conquista de los derechos humanos exigió una larga lucha, campaña de siglos para lograr que los poderes político, económico, religioso y de cualquier otra clase cedieran sus privilegios, esos que se los habían dado o atribuido y que impedían su vigencia. Cuánto más se requerirá para que el hombre, el mayor depredador natural, entienda que su propia supervivencia está íntimamente ligada a la protección de lo que alguna vez un hombre extraordinario llamó bellamente “hermana”. Hoy, el sueño del Yasuní intocable, intangible, protegido, inmune a la depredación se convirtió en un mito. Sus defensores son tachados, descalificados, ironizados, lastimosamente desde el propio poder que agotará todos sus recursos para convencer a todo un país, que “los pajaritos”, el crudo, el oro valen para inundarlo de escuelas del milenio, de agua potable, alcantarillado, salud, para acabar con la pobreza. El futuro no vale, lo que vale es el presente.

Jacinto Salas Morales
salasjacinto@yahoo.com