Adaptarse a las clases virtuales ha sido un reto en la pandemia

“La educación o claess en línea no es óptimo, pero por ahora no existe otra alternativa”, así lo explica la psicóloga educativa, María José Arends.

La especialista dice que el espacio físico escolarizado no solamente es un lugar de aprendizaje del contenido de las materias, “también era ese territorio en el que se desarrollan a nivel social y emocional, donde se preparan para su vida adultez fuera del colegio”.

A pesar de ello, aclara que existen algunos beneficios como una mayor autonomía en niños y adolescentes; mayor responsabilidad; también se crean vínculos familiares más importantes y seguros, ya que en caso de alguna necesidad tienen a sus padres cerca y finalmente el mejor manejo de las tecnologías de la información y comunicación.

El desarrollo socioemocional, según la psicóloga, es un área de especial preocupación, ya que los niños y adolescentes pierden el contacto humano, el vínculo con su maestro no es el mismo, los chistes, la complicidad entre compañeros no se tiene en pantalla.

“Somos seres sociales desde que nacemos hasta que morimos, estamos en constante relación con otras personas, experimentamos emociones nuevas a través del otro”, comenta la experta en psicología educativa.

Además, considera que la atención es otra área que se ve afectada, sobre todo en los pequeños, ya que el tiempo en pantalla puede ser perjudicial porque su cerebro no está preparado para recibir la cantidad de estímulos visuales que una pantalla le proporciona. Para Valentina Nieto, de 13 años, es cansado recibir clases frente a un computador. Está en noveno año y sus clases virtuales inician a las 07:30 y terminan a las 12:30. Durante ese tiempo tiene un receso de casi 20 minutos, que los aprovecha para hacer pausa activa.

La psicóloga sugiere que se pueden verificar algunos aspectos como el ambiente, “es bueno evitar lugares con muchos distractores, de preferencia que sea un lugar que le proporcione calma y le facilite la atención”. Recomienda a los padres preguntar a sus hijos si están cómodos con el volumen del dispositivo con el que asisten a clases y finalmente comprobar que la altura de la mesa y la silla sea la adecuada para el niño y así prevenir problemas postulares.

Además, dice que también son buenas las pausas activas, para que el niño tenga la oportunidad de realizar actividades que sean de su agrado. ¿Hay aprendizaje con las clases en línea?

La psicóloga, que también trabaja en el centro de psicología Mentis, asegura que sí se aprende, pero no es de la misma calidad que el adquirido en clases presenciales, “la experiencia es distinta, es posible que queden vacíos que tengan que ser reforzados a futuro”. Sin embargo, Valentina y su hermano Benjamín, de 10 años, cuentan que en estos dos años de clases virtuales si han aprendido, pero que a veces es difícil comprender.