21-01-2016 | 15:27

Un dúo con visión de futuro

    creativoLas dos tienen 26 años y les unen cuatro cosas: su amistad, sus sueños, su edad (26 años) y la visión de que su emprendimiento, nacido en Ibarra, llegue a ser una gran empresa conocida en todo el Ecuador.
    En la sala de la casa de Anita Montalvo, ubicada en la calle Gabriela Mistral 311 y avenida Mariano Acosta, acondicionaron algunos muebles y espacios para empezar, desde noviembre pasado, su proyecto llamado “¡Eventi!”.


Anita acaba de terminar su carrera universitaria en Gestión Hotelera, en la universidad UTE de Quito.
Gabriela (Gaby) Castillo también culminó sus estudios de tercer nivel en la Pontificia Universidad Católica de Ibarra (PUCESI) en Diseño Gráfico.
¿Qué relación pueden tener la hotelería con el diseño gráfico?
Aparentemente, ninguna. Pero si se juntan Anita y Gabriela logran crear una empresa que ofrece servicios desde el diseño e impresión de tarjetas hasta bocaditos y comida para banquetes y fiestas de 15 años, matrimonios, bautizos o cualquier evento social, incluso encuentros familiares donde se necesita la ayuda externa para que todo salga a pedir de boca.
Y no solamente eso: la decoración del local y la creación de ambientes apropiados según de lo que se trate, gracias a los conocimientos compartidos de hotelería y diseño, es un elemento clave en los servicios que ofrecen.
Anita y Gaby son decididas. Dejaron atrás los trabajos que tenían en empresas y decidieron juntarse porque un día conversaron y coincidieron en que querían tener algo propio.
Pero, ¿por dónde empezar? Gaby tenía la solución: una cartera de clientes que fue acumulando en su empleo anterior. Así pusieron primera y dieron marcha a su proyecto.
Todo ha sido rápido. Hace apenas tres meses empezaron, se sentaron alrededor de una mesa, trazaron algunas ideas básicas y entre cuatro o cinco nombres eligieron “¡Eventi!”.
En noviembre pasado hicieron, entre nervios, expectativa y emoción, su primer evento: una fiesta de 15 años.
Les encargaron todo: la decoración, las mesas, las sillas, los bocaditos, el pastel, la música...
Y les salió muy bien. Ese fue un paso decisivo.
En su todavía improvisado local (en los próximos días instalarán un “show room” para atender a los clientes que lleguen y para que puedan conocer todos los servicios que ofrece “¡Eventi!”), se paseaba por entre nosotros el gato de Anita: Pichu, un elegante felino negro, tierno, cariñoso, juguetón y nada tímido.
Pichu aporta al ambiente todavía doméstico en el que trabajan Anita y Gaby, pero ellas no están dispuestas a parar: su segundo trabajo fue el servicio de catering para una institución pública y no tuvieron ninguna queja. Al fin y al cabo, aunque sean jovencitas, cada una sabe lo que hace en su área.
Anita sabe de cocina, de pastelería, de bocaditos, de cómo distribuir la vajilla sobre la mesa, de qué servir según el cliente.
Gaby conoce cómo hacer las invitaciones, como diseñar, por ejemplo, una tarjeta en forma de museta para la fiesta de grado o algo más elegante como una tarjeta de invitación para un matrimonio.
Ella planifica en un papel el ambiente ideal, coordina con Anita, quien pone los detalles de hotelería, y crea el ambiente justo para que el cliente se sienta como en casa y disfrute del evento sin preocuparse de ningún detalle, porque para eso está “¡Eventi!”.
No tienen mucho capital. Digámoslo mejor: han empezado con poco. Pero a ellas eso no les impide avanzar porque están muy motivadas. La gente les felicita. Los familiares les motivan.
Saben, sin embargo, que no es fácil lo que están emprendiendo. Anita dice que los ibarreños son un poco pasivos, algo intimidados a la hora de acercarse donde ellas y pedirles que les organicen un evento que sea inolvidable.
Pero, al igual que ellas, los ibarreños irán de a poco confiando en “¡Eventi!” para sus bautizos, primeras comuniones, homenajes, cocteles, celebraciones, matrimonios, grados, en fin...
Y todo porque Anita y Gaby están decididas a conquistar este glamoroso mundo.