16-12-2018 | 23:26
(I)

Se cumplen 188 años de la muerte de Simón Bolívar

Simón Bolívar es un personaje histórico que no ha muerto en los corazones de quienes se consideran demócratas, amigos de la justicia y la transparencia.

Ibarra. Conociendo la muerte de su amigo el Mariscal José Antonio Sucre, el Libertador Simón Bolívar tenía la intención de ir a vivir sus últimos días a Europa pero su salud comenzó a deteriorarse quedándose en Colombia en la Quinta de San Pedro Alejandrino de un amigo suyo donde llegó en diciembre de 1830. Un mes antes, el 2 y 3 de noviembre estuvo en Ibarra, tras una travesía por el Río Magdalena desde Bogotá. Su salud cada día empeoraba, teniendo lucidez dictó su testamento y se recuerda la frase que ha hecho historia: “He arado en el mar”.

Simón José Antonio de la Santísima Trinidad Bolívar Ponte y Palacios falleció el 17 de diciembre de tuberculosis en Santa Martha a la edad de 47 años a las 13:03, muy cerca de sus mejores amigos.

En el Edificio de la Aduana se le practicó la autopsia y lo embalsamaron. En el mismo lugar se realizó el velorio. Estaba vestido de militar durante dos días. Fue enterrado el 20 de diciembre de 1830 con un desfile militar hasta la Catedral. Bolívar continuará siempre vivo en los corazones de todos los que anhelamos una patria grande de todos y para todos y tenemos vivo su legado con tantas frases que han llevado a mucha reflexión como “la gloria está en ser grande y ser útil” o “un ser sin estudio es un ser incompleto” . En la Blanca ciudad de Ibarra dirigió personalmente la Batalla del 17 de Julio de 1823 en las riberas del río Tahuando y un 2 de Noviembre de 1830, en su última visita proclama mediante decreto la erección de Ibarra, de Villa a Ciudad. Fue un gran soñador en tener una patria grande: la Gran Colombia, sueño que no se cumplió y el más grande de sus deseos que fue escrito en una de sus proclamas antes de morir: "...Habéis presenciado mis esfuerzos para plantear la libertad donde reinaba antes la tiranía. He trabajado con desinterés, abandonando mi fortuna y aun mi tranquilidad. Me separé del mando cuando me persuadí que desconfiábais de mi desprendimiento. Mis enemigos abusaron de vuestra credulidad y hollaron lo que me es más sagrado. Al desaparecer en medio de vosotros, mi cariño me dice que debo hacer la manifestación de mis últimos deseos. No aspiro a otra gloria que a la consolidación de Colombia. Todos debéis trabajar por el bien inestimable de la Unión: los pueblos obedeciendo al actual gobierno para libertarse de la anarquía; los ministros del santuario dirigiendo sus oraciones al cielo; y los militares empleando su espada en defender las garantías sociales de un pueblo. Mis últimos votos son por la felicidad de la patria. Si mi muerte constituye para que cesen los partidos y se consolide la unión, yo bajaré tranquilo al sepulcro...”. Hacienda de San Pedro, Santa Marta, a 10 de diciembre de 1830. (f) Simón Bolívar...".