03-12-2019 | 15:40
(I)

Legisladores ecuatorianos experimentan la discapacidad en carne propia

Quito. Un grupo de legisladores ecuatorianos experimentó este martes las vivencias de una persona con discapacidad a fin de sentir en carne propia sus necesidades y legislar a su favor con una mayor sensibilidad.

El ejercicio de sensibilización se desarrolló al conmemorarse este 3 de diciembre el Día Internacional de las personas con Discapacidad e involucró a legisladores sin distinción ideológica.

Los legisladores Raúl Tello, Mauricio Proaño y Patricio Donoso, ingresaron con los ojos vendados por la puerta principal del Parlamento, en lo que se convirtió en una experiencia conmovedora, que despertó en ellos una mayor empatía hacia las personas con alguna discapacidad.

“Uno pierde la noción de la ubicación, de todo lo que está alrededor, lo único que se escuchan son voces”, dijo Tello antes de señalar que aunque recorrieron unos 50 metros con los ojos vendados, le parecieron quinientos por la inseguridad al dar cada paso.

Legislador desde hace dos años y medio, Tello destacó que todos quienes tienen alguna representación con la que puedan apoyar a las personas con discapacidad, lo deben hacer a diario pues lo relativo a la inclusión debe superar las palabras y llegar a la acción.

“La inclusión y la accesibilidad tiene que ser políticas de Estado. Creo que en la Constitución y la Ley de Discapacidades encontramos en cada espacio las palabras inclusión, accesibilidad, pero ya en la cuestión práctica, lamentablemente creo que está muy lejos de (que) aquello sea una realidad”, dijo.

De su lado, el legislador Proaño se mostró molesto consigo mismo pues “a veces no nos ponemos en los zapatos de los otros para poder hacer la legislación”.

“Aquí (en la Asamblea) no tenemos gente con discapacidad. Si quiere venir una persona con discapacidad, aquí tiene cualquier cantidad de obstáculos” físicos, agregó antes de apuntar que en el país existe normativa para las construcciones, pero no siempre se cumple.

La experiencia de la sensibilización se realizó sin interrupciones de la jornada normal de trabajo en la Asamblea por lo que muchos se sorprendieron al ver a colegas con los ojos vendados y con bastón intentando ingresar en el pleno.

“La gente no ayuda. Uno tiene un problema y lo lógico sería que alguien venga y le ayude, (pero) lo que hizo mucha gente es pasar rápido como que yo le corté el tiempo a las personas”, explicó Proaño al recalcar que si no hay sensibilidad “siempre vamos a tener una sociedad injusta”.