27-11-2019 | 17:42
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Espinosa promete ser un "puente" en la OEA y dejar a un lado sus opiniones

Washington.- La ecuatoriana María Fernanda Espinosa prometió este miércoles que, de ser elegida secretaria general de la OEA, se convertirá en un “puente” para facilitar el diálogo y dejará a un lado sus opiniones, en un intento por devolver al organismo la “institucionalidad” que le ha faltado en los últimos años.

Espinosa, que aspira a ser la primera mujer en liderar la Organización de Estados Americanos (OEA), ya hizo historia como la primera latinoamericana en presidir la Asamblea General de la ONU y, anteriormente, ejerció durante un breve periodo como ministra de Exteriores para los Gobiernos en Ecuador de Rafael Correa (2007-2017) y su sucesor, Lenín Moreno.

En una entrevista con Efe, Espinosa detalla cuáles serían sus prioridades.

PREGUNTA: Para ser elegida, necesita el respaldo de 18 de los 34 Estados que son miembros activos de la OEA. ¿Cuántos apoyos tiene ahora mismo?

RESPUESTA: Bueno, los países que están considerando proponer mi candidatura son varios, muchos de los países del Caribe, otros países del continente, parecería que los números suman bien. Yo estoy considerando todavía ese escenario, pero parece que las matemáticas suenan bien.

EL OBJETIVO: RECUPERAR EL DIÁLOGO

P: ¿Cuál sería su objetivo principal en la OEA?

R: Mi propósito fundamental es recuperar la institucionalidad de la OEA, recuperar el diálogo, la convergencia y el consenso entre países que tenemos tantas cosas en común.

P: ¿Cree que el actual secretario general, Luis Almagro, no ha facilitado el diálogo?

R: Bueno, yo soy una firme defensora del multilateralismo, lo hice durante todo mi año en la Presidencia de la ONU, pienso que para resolver los temas globales se requiere acción colectiva, se requiere liderazgo global, eso es lo que permite la OEA.

Y pienso que realmente hay que reconocer que nuestra región está pasando por un momento difícil y el rol de la OEA es un rol de retomar el diálogo, de retomar los acuerdos, de construir una agenda positiva común porque son más los temas que nos unen que los temas que nos separan.

Yo pienso que un secretario general no debe tener una agenda personal, una postura personal frente a los temas, sino que la organización, el multilateralismo, tiene que responder al deseo, a la voluntad y a la decisión de los Estados.

Eso lo tengo muy claro, un secretario general tiene que ser un facilitador, tiene que ser un puente. Tiene que ser una persona que escuche a los Estados, a los grandes, a los pequeños, que construya unidad en la diversidad y eso no lo estamos viendo en este momento en nuestro continente.

LA OEA Y LA CRISIS EN BOLIVIA

P: ¿Qué le parece la actuación de la Secretaría General de la OEA en la crisis en Bolivia? ¿Qué habría hecho diferente?

R: Lo primero, nuevamente, la opinión de un secretario general de decidir qué está mal no es lo correcto.

La buena noticia de Bolivia es que ha habido un proceso dentro de un conflicto muy fuerte. Ha habido un proceso de diálogo en el que se ha acordado una elección por todos los actores involucrados. Aquí celebro profundamente el rol facilitador que le corresponde a Naciones Unidas.

El tema es que la OEA tiene que ser un actor neutral, tiene que ser un actor técnico neutral y un actor también político, pero que recoja las voces de los Estados que la conforman. Eso es fundamental. ¿Cuál es la opinión personal de un secretario general sobre uno y otro tema? Eso creo que no es el punto.

LA INCÓGNITA DE VENEZUELA

P: El futuro secretario general será elegido el 20 de marzo de 2020. Le voy a pedir que haga un ejercicio de imaginación y piense que ha ganado las elecciones y ha asumido la Secretaría General de la OEA. ¿Cómo encararía la crisis en Venezuela?

R: Yo creo que hay que reconocer que el tema de Venezuela ha sido uno de los mayores factores de polarización de la región y, precisamente, la OEA no ha facilitado un encuentro, una convergencia, un acompañamiento, un diálogo constructivo. Más bien (ha facilitado) una división en la región sobre un tema que es complejo.

Por tanto, yo pienso que la única herramienta y la más poderosa que tiene la diplomacia es el diálogo, son las palabras, es la oportunidad de generar puentes, no de polarizar. Y precisamente, creo que eso es lo que sigue siendo pertinente en el caso de Venezuela. Hay que devolverle a la OEA la capacidad de construir una plataforma de diálogo y de convergencia.

P: ¿Cómo reconstruiría ese diálogo?

R: Creo que el diálogo se da entre diferentes partes, sobre todo, partes que piensan diferente. Habría que mirar más de cerca, habría que hacer un análisis de cuál es el contexto; pero, en general, el diálogo se define en la diplomacia. El diálogo es más necesario cuando hay partes que no están de acuerdo en ciertos temas.

LA VUELTA DE CUBA A LA OEA

P: ¿Cuál cree que debería ser la relación de la OEA con Cuba?

R: Bueno, Cuba es un actor, un país importante en el continente, pero no participa en la OEA.

P: En 2009, con el chileno José Miguel Insulza en la Secretaría General, se levantó la suspensión que se le impuso a Cuba medio siglo antes. ¿Desea continuar con ese proceso?

R: Yo creo que es muy prematuro (hablar de eso). Pero vuelvo a señalar que este es un tema que hay que discutir, que los Estados tienen que discutir entre ellos, yo creo que a veces nos olvidamos de cuál es el rol del secretario general. Un secretario general es un brazo ejecutor de las decisiones de los Estados.

Es como un régimen parlamentario, en el que está el Parlamento, que es el Consejo Permanente, y un primer ministro que ejecuta las grandes decisiones que toma el cuerpo legislativo.

PRIORIDADES: MUJERES, INDÍGENAS Y CAMBIO CLIMÁTICO

P: Como presidenta de la Asamblea General de la ONU, usted impulsó muchas iniciativas para luchar contra el cambio climático. ¿Seguirá siendo una de sus prioridades?

R: Para los pequeños Estados insulares en desarrollo -muchos de los países caribeños pertenecen a este grupo- el tema de la generación de capacidades es vital, es clave para el desarrollo. Para los países del Caribe, el cambio climático, yo diría que es prioridad número uno y creo que es de fundamental importancia.

P: Conversando con usted me da la sensación de que busca priorizar temas como el cambio climático, las mujeres, las minorías y, quizás, temas no tan políticos. ¿Es así?

R: Aquí no hay que inventar nada. La carta de la OEA se asienta sobre cuatro pilares: democracia, derechos humanos, desarrollo y seguridad. Es decir, es una agenda extremadamente amplia y vasta, y hay que señalar que hay temas de agenda que son muy contemporáneos y muy sentidos por las sociedades y los Estados, como es el tema del empoderamiento de las mujeres, los derechos de las mujeres, el cambio climático (...)

La OEA tiene una agenda indígena importante que hay que darle espesor porque, en todo el continente, hay presencia de pueblos indígenas, desde Canadá, EE.UU. y hasta la Patagonia. Hay una agenda continental que requiere mayor cuidado y atención (...) Hay que ensanchar la agenda de la OEA. EFE