08-06-2019 | 09:18

Desafíos no requieren una base militar de EE.UU. en Ecuador, según embajador

Quito. Los desafíos de seguridad actuales de lucha contra el narcotráfico no requieren de una base militar estadounidense en Ecuador, como ocurría hasta 2009 con la de Manta, aseguró el embajador saliente de EE.UU. Todd Chapman.

En una entrevista con Efe en la que se refirió a la renovada colaboración de seguridad entre ambos países, el diplomático consideró como “propaganda” las advertencias de grupos de la izquierda correísta sobre que EE.UU. quisiera tener una nueva base en el país andino.

“No es del interés de EE.UU. usar los métodos del pasado para confrontar los desafíos de hoy”, aseguró al ser preguntado por el alcance de esta cooperación.

Ecuador, que no produce cocaína, es sin embargo una de las vías favoritas de salida de la droga colombiana, por lo que Washington siempre ha tenido interés en que la cooperación sea lo más estrecha posible.

Pero destacó que hoy hay “nuevos métodos, nuevas tecnologías” para afrontar esos retos y que “los procesos han evolucionado también”.

“Por eso no estamos hablando de base, no estamos hablando de la llegada de centenas y millares (de personas) de Estados Unidos”, insistió el ya exembajador.

En 1998 el presidente ecuatoriano Jamil Mahuad cedió a EE.UU. el control de unas instalaciones aéreas en Manta, en el noreste del litoral del país, para el control del narcotráfico y de posibles barcos con emigrantes irregulares.

La base fue cerrada en 2009 por el presidente Rafael Corea, que además incluyó en la Constitución la prohibición de que fuerzas extranjeras puedan estar estacionadas en territorio ecuatoriano.

La renovada cooperación bilateral en materia de seguridad ha despertado el recelo de grupos de izquierdas que el actual presidente, Lenín Moreno, pueda llegar a aceptar algún tipo de presencia estadounidense.

Sin embargo, Chapman, que este viernes puso fin a sus funciones en Quito después de tres años, asegura que se trata de “propaganda para crear miedo en la gente”.

“Es parte del discurso del pasado para crear barreras entre nuestros dos países, pero Ecuador ahora está pensando en sus intereses y nosotros queremos apoyarles en esta lucha”, señaló.

Desde septiembre, y bajo mando del Ministerio de Defensa de Ecuador, EE.UU. ha desplegado por ejemplo un avión de reconocimiento P3 que, sin estar permanentemente en el país, vigila con regularidad sus aguas territoriales.

Chapman explicó además que, en la actualidad, se puede operar “de muchas maneras” que “hace 20 años atrás” no se tenían, como por ejemplo con drones (aviones sin piloto).

“Hay nuevas tecnologías que no existían en 1999. Entonces, estamos ayudando a re-imaginar cómo usar la inteligencia y tecnología para combatir el narcotráfico”, subrayó.

Pese al cierre de la base en 2009, las cooperación entre ambos países en materia antinarcóticos siguió durante el Gobierno de Correa y el embajador estadounidense recuerda que cuando llegó en 2016 la Administración para el Control de Drogas (DEA, por sus siglas en inglés) “estaba funcionando aquí”.

“Y había incautación de drogas por unas 100 toneladas al año”, pero destaca que, “lamentablemente hubo cooperación de algunos dentro del Gobierno con los narcos”, algo que se está empezando a descubrir ahora como parte de los esfuerzos de lucha contra la corrupción por parte del Gobierno de Moreno.