10-01-2016 | 05:00

Cochasquí, entre el misterio y lo sagrado

    1Desde la fertilidad hasta el calendario solar y lunar forman parte de las 15 pirámides y 21 tolas que integran el Parque Arqueológico Cochasquí, ubicado en la comuna del mismo nombre, a 30 minutos de Tabacundo, pertenece a la parroquia Tocachi. Existe desde 1981 y el Consejo Provincial de Pichincha se encarga de su cuidado. Fue declarado  Patrimonio Nacional en 1984

Los responsables de esta obra arqueológica son los representantes de la cultura Quitu-Cara que habitaron en el lugar durante los años 500 dC. a 1 500. Fueron 10 siglos en los que crearon un patrimonio que no desaparece con el paso del tiempo.
 Eliecer Guevara durante más de dos décadas realiza el recorrido que dura una hora y media en las 84 hectáreas del Parque Arqueológico.
Las pirámides no son en punta y están construidas  a base de cangagua o material volcánico y cuentan con un cuerpo y una rampa.
Están cubiertas de tierra y césped para preservarlas.
Las tolas se formaron para realizar ceremonias e incluso sepultar a los muertos en medio de rituales.
Las pirámides y las tolas se identifican a través de números, por su forma o por la creencia.
La pirámide número cinco se la conoce también como la del Escorpión, porque esa es la forma que se observa desde el aire.
El sitio arqueológico es el hábitat del animal sagrado de los antepasados: la llama, que estuvo en peligro de extinción.
En el lugar se cuidan 120 llamas. En la zona se introdujo a la alpaca que se mezcla con la llama para su reproducción. Así nace el Guariso.
Más de 30 mil visitantes llegaron al Parque Arqueológico en 2015.  El costo de ingreso para visitantes ecuatorianos es de un dólar. Niños y personas de la tercera edad cancelan 50 centavos. Los turistas extranjeros pagan tres dólares.
Ubicadas a 3 100 metros sobre el nivel del mar, entre las pirámides también se encuentra la número 14 o de la Fertilidad, elegida por alemanes, norteamericanos, franceses, ecuatorianos y de otras nacionalidades para celebrar matrimonios, por la creencia de las parejas de que al realizar el ritual en el lugar, crece la posibilidad de poder procrear.
 Eliecer recuerda que una mujer que se casó en la pirámide 14 y tenía dificultad para tener hijos regresó con su esposo para agradecer por el milagro de la maternidad, que lo atribuye al ritual realizado en la pirámide.
El tiempo fue fundamental para los Quitu-Cara, que también construyeron la pirámide número 13 o de los Calendarios Agrícolas. Se divide en solar y lunar. El primero para establecer el solsticio y equinoccio, básicamente para las celebraciones.
El calendario lunar, de más importancia porque regía la actividad agrícola, los sembríos. Los Quitu-Cara cultivaban en luna creciente y menguante. En luna tierna se perdían sus cultivos debido a las intensas lluvias.
 La 13, es la pirámide en la que se realizó el mayor número de investigaciones y es desde la que se observan 17 nevados y volcanes.
La tradición, la riqueza arqueológica, una mezcla de astronomía y arqueología en un solo lugar en el que la brisa que acompaña invita a conocer y ser parte de este misterio preincásico, el legado de los Quitu-Cara.