12-09-2019 | 15:55
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Canciller reitera que venezolanos con visado para un tercer país podrán cruzar Ecuador

Carchi. El ministro ecuatoriano de Relaciones Exteriores y Movilidad Humana, José Valencia, reiteró este jueves que los venezolanos que tienen visado para un tercer país podrán cruzar por la nación andina con un permiso de tránsito.

“El permiso de tránsito permite que los ciudadanos venezolanos con visas válidas para otros países puedan llegar a esas otras naciones. No es un permiso para permanecer en Ecuador”, dijo el canciller en declaraciones a la prensa.

Recordó que desde el mes pasado Ecuador adoptó la exigencia de visado a los ciudadanos venezolanos y que también otras naciones suramericanas han incorporado esa exigencia.

“Esto con miras a buscar los mismos propósitos del Ecuador, que haya una migración ordenada, segura, en el marco de la ley”, anotó antes de agregar que al momento entre 40 y 60 venezolanos ingresan diariamente a Ecuador con visado, frente a los miles que lo hacían antes de la exigencia del documento.

El titular de la diplomacia ecuatoriana recalcó que los ciudadanos venezolanos que deseen permanecer en Ecuador “necesariamente requieren de visado humanitario”, como se determinó en un decreto emitido el mes pasado.

Mientras tanto, en la provincia ecuatoriana del Carchi, fronteriza con Colombia, se mantiene el drama de personas que aseguran tener el visado para ingresar en Perú.

Es el caso de Jenitsa Velásquez, quien sostiene que cuenta con el visado, al igual que su hija, pero no entienden qué ocurre pues en la frontera les han asegurado que su caso es “fácil” y que lo resolverán, “pero de verdad que a uno se le acaba la paciencia, ya queremos seguir”.

“Ya he perdido dos trabajos”, se lamentó antes de comentar que su hermana está en Perú desde hace dos años “con carné de extranjería”.

Velásquez dijo a Efe que calcula que necesita 24 horas para transitar por Ecuador en su intento por llegar a Perú.

Su compatriota, Olimar Morillo, quien hace un año vivía en Lima, también se encontró en la frontera con problemas para ingresar en Ecuador.

Morillo explicó a Efe que regresó a su país para resolver trámites por el pasaporte que no tenía.

Según el canciller ecuatoriano, el permiso de tránsito es “gratuito” y concede al emigrante la posibilidad de circular libremente por el territorio ecuatoriano durante un período de diez días con el fin de llegar a su destino.

“Este permiso está vigente en general para todos los extranjeros que se encuentran en tránsito para otro país, pero de manera particular, habida cuenta de las circunstancias que conocen, estamos precisando que los venezolanos que van en tránsito a otro país también pueden acceder a ese permiso”, afirmó Valencia el miércoles.

Precisó que se trata de “un permiso que existe” y que “hay muchas personas que vienen en tránsito en Ecuador”, como aquellos pasajeros que no salen de un aeropuerto cuando su destino es otro país.

Sin embargo, aclaró que la Cancillería ha expedido “una específica directriz recordando a las autoridades de control migratorio, conjuntamente con el Ministerio de Gobierno, que los venezolanos que vayan a un tercer país y que presenten las visa de ese país pueden obtener un permiso de tránsito del Ecuador que les permita llegar”.

En los últimos dos años han pasado por Ecuador más de un millón de emigrantes venezolanos, de los cuales unos 400.000 se han radicado en el país con un coste social y económico altísimo para el Gobierno ecuatoriano, unos 77 millones de dólares en 2018 y más de 120 millones previstos para 2019.

Ante las previsiones de un flujo aún mayor, que según la ONU iba a alcanzar el medio millón a finales de año, el presidente Lenín Moreno impuso el requisito de una visa excepcional con “carácter humanitario” desde el pasado 26 de agosto, lo que ha reducido el número de ingresos de forma dramática y obligado a muchos a tratar de cruzar al territorio nacional empleando pasos irregulares.

Además, del lado colombiano del paso de Rumichaca quedaron varados más de un millar de personas que llegaron tarde a la entrada en vigor del requisito de visa y no tenían a dónde dirigirse.