Actividad ilegal en Buenos Aires se niega a desaparecer

Urcuquí. La actividad minera ilegal, aún tiene residuos en la parroquia de Buenos Aires, eso es lo que ponen en evidencia las autoridades policiales y militares que trabajan en esta jurisdicción y la Fiscalía del cantón Urcuquí.

En los últimos días se registró la detención de seis ciudadanos quienes se encontraban realizando esta actividad en la zona.

Al respecto. La fiscal de este cantón, Jéssica Andrade, dijo que lo importante de este procedimiento es que se logró que el juez ordene la destrucción de las poleas que aún allí existen. Aseguró que la investigación seguirá en coordinación con los entes de control.

Según uno de los últimos reportes de la Unidad de Investigación de Delitos Mineros (UIDM), uno de los operativos se realizó en el sitio denominado como la “Mina El Olivo”, allí se encontró a seis ciudadanos los cuales estaban realizando actividad minera ilegal, específicamente en lo que es el transporte, por lo que se procedió a la aprehensión de los mismos.

“La minería en Buenos Aires está controlada, pero como en todo lado existen personas dedicadas a la minería ilegal, que ingresan por la montaña, aprovechando la irregularidad y la extensión del terreno, ellos ingresan por trochas abiertas por los mismos ciudadanos informales. Pero el Ejército y la Policía con sus unidades especiales de inteligencia se encuentran desplegadas en el campo para combatir a estas personas”, dijo un oficial de la Unidad de Investigación de Delitos Mineros de la Policía Nacional.

Un problema. Según las autoridades que trabajan en la zona, las personas que se dedican a esta actividad se ubican en lugares de difícil acceso, lo que impide realizar una investigación eficaz. Otra particularidad de estas personas es que también siguen trabajando en horas de la noche, lo que indica que varios ciudadanos se encuentran tratando de regresar a Buenos Aires.

Para no olvidar. Durante el Estado de Excepción que se declaró en la zona, a finales del año anterior, los uniformados desarticularon 27 grupos dedicados a la minería ilegal y otros delitos conexos como tráfico de armas, de químicos y lavado de dinero. De las bocaminas salieron más de 6 000 personas, provenientes de todo el país y otras naciones como Colombia, Venezuela y Perú, quienes habían llegado en busca de oro. Así comenzó la operación para tomar el control de las minas ilegales. Los campamentos mineros fueron desbaratados y los sistemas de transporte de la roca mineralizada, como las poleas, destruidos, pero estas últimas son las que ahora han vuelto nuevamente a operar en la zona.

El panorama actual. Según los últimos reportes de las autoridades, la zona que era ocupada por los mineros ilegales, está controlada por 300 militares que patrullan a pie y en vehículos. Se conoció de igual manera que aún existen cambuches donde permanecen almacenados taladros y generadores eléctricos.

El personal militar vigila que nadie ingrese para continuar con la explotación en la montaña. Antes dormían en el ingreso a las minas, pero por razones de salubridad hoy pernoctan en “Ciudad de Plástico”, donde se instaló un campamento militar.

El pedido. En Buenos Aires, los militares aún detectan personas que intentan recoger los sacos con material minero que estaban listos para su traslado antes del operativo del 2 de julio del 2019. Esos bultos (unos 200), que pesan alrededor de un quintal, están sobre la tierra, apilados unos sobre otros. Los ciudadanos piden a las autoridades encargadas del control minero que retiren los bultos al igual que los taladros, poleas y plantas generadoras que aun están allí.