Activemos nuestro fondo de humanidad

Quizás el compromiso de todos los humanos sea humanizarse, llenar la vida con esa esperanza de unidad que a todos nos conviene, por el hecho mismo de avanzar en relación, cooperando cada cual desde su misión, en el espíritu de concordia que es lo que verdaderamente nos hace grandes, abiertos siempre a recomenzar desde esa mirada global enriquecedora y batalladora, en busca de horizontes habitables y justos. No cabe la resignación. Es cierto que atravesamos momentos con muchas dificultades, no en vano el crecimiento de la economía mundial se estima que será del 2,6% en 2019, cuatro décimas por debajo del registrado en 2018, y con una desaceleración mayor en las economías desarrolladas que en aquellas otras en desarrollo. Pero aún, no negando estas circunstancias de salarios insuficientes y deterioro del empleo, creo que nunca es tarde para fomentar otros estilos de vida más humildes, convencido de que los grandes avances se encuentran en las pequeñas cosas, en los ínfimos detalles que nos hacen ver la necesidad de poner orden y reducir los llamados flujos financieros ilícitos, adoptando políticas coherentes de reparto, que tengan impactos sobre todo en términos de innovación, aprendizaje y empleos de calidad. Por otra parte, nuestra actitud positiva siempre va a ser fundamental para practicar esa cultura del abrazo, laboriosa en la caridad fraterna y exultante de alegría en cada paso.