Aciago panorama mundial

La guerra comercial que Estados Unidos y China protagonizan podría tener consecuencias insospechadas.

Estados Unidos tiene, respecto de China, una balanza comercial negativa de 600 mil millones de dólares, una cifra escalofriante en términos de volúmenes y de salida neta de recursos. Es lógico que el gobierno de Trump busque conseguir equilibrio con el país asiático.

El problema está en el método. Imponer 25% de aranceles a 250 mil millones de importaciones chinas, ha traído como respuesta automática de China gravar a unos 60 mil millones de dólares de productos estadounidenses. La escalada puede continuar en un crescendo sin control que llevaría a tropiezos en el intercambio entre las dos naciones, cuyo comercio tiene profundas líneas de interconexión

Los mercados de capitales –siempre tan nerviosos- han reaccionado buscando refugios para sus inversiones. Por ello el dólar se ha apreciado aún más en los mercados internacionales. El dólar fuerte reduce la competitividad de Estados Unidos y las jornadas negativas en las bolsas de valores no se harán esperar.

Estados Unidos y China crecerán a menor ritmo, y eso llevará a una ralentización de la economía mundial. Menguará el comercio exterior y bajarán los precios de las materias primas. Podría avecinarse una recesión en las economías desarrolladas y el encarecimiento de los recursos financieros en todo el mundo.