Acerca de la crítica y la polémica

Juan Montalvo, decía que: “La condición de crítico requiere mucho talento, mucha ciencia, mucho buen gusto”. Empezamos con esta cita, porque, mucha gente piensa que un crítico es una persona desocupada; alguien amargado, envidioso o resentido…

Montalvo, se preguntaba: “¿Cuál es el fin de la crítica?”, y respondía: “Es, me parece, la enmienda de las faltas, la corrección de los errores, la tendencia al perfeccionamiento… Para juzgar de las obras ajenas, necesita uno tres cosas: ciencia, benevolencia y osadía”. Sobre la polémica, decía: “La polémica es útil por todo extremo, y no la temen los que descansan en la conciencia y han bebido en buenas fuentes sus conocimientos; de ella salta la verdad, como el fuego de la piedra herida por el acero”.

Del polemista, decía: “Combate los errores, propaga verdades peligrosas, se encara con los tiranos, denuncia crímenes, corrige vicios, recomienda severamente las virtudes, defiende a todo trance al débil contra el fuerte, alarga la mano al desvalido, la deja caer sobre el insolente, y con esto concita la ira y la animadversión de los opresores, los injustos, los corrompidos, los hipócritas, los malvados de toda clase. La profesión del polemista es una de las más duras y peligrosas. El polemista es un luchador público, y su lucha, no para el recreo de un emperador y de un pueblo sanguinario, sino por el triunfo de las ideas y los intereses generales. El vigor, el valor, el tesón que necesita para no sucumbir a los golpes de la elocuencia enemiga, o a los de infame calumnia, hacen de él un personaje respetable. El polemista ha de saber mucho; ha de ser audaz, tenaz, valiente. El pusilánime, el amigo de su tranquilidad y su comodidad, el egoísta, nunca entrarán en polémica, así como el cobarde no se ofrece para la guerra”. Gracias, por leer cada sábado este espacio  

 David Ruiz Sevilla
davidruizsevilla@hotmail.com