Accidente en Oyacoto deja 11 huérfanos, hasta el momento, en Imbabura

muerto

CARPUELA/IBARRA. Los cinco hermanos Salazar Espinoza, hace tres días perdieron a su padre, Esteban Alexander Salazar Colorado, uno de los 14 fallecidos de la caída del bus de pasajeros hacia un abismo de 60 metros de profundidad en Oyacoto.
Eran las 14:00 de ayer, la campana de la iglesia de la comunidad de Carpuela repicaba, convocando a la misa de cuerpo presente de Alexander Salazar, antes de ser sepultado.


Él trabajaba como guardia en el mercado Mayorista de la ciudad de Quito.
En el auditorio de la comunidad donde se velaron sus restos desde el viernes en la noche hasta ayer, los amigos y familiares partieron con el cortejo fúnebre que tras recorrer varias calles, algunas polvorientas, llegaron a la Iglesia.
En el salón estaba su esposa, Piedad Espinoza, de 34 años de edad junto a su padre Segundo Alfredo Espinosa, quien dijo que la llevará a vivir en la comunidad de Pusir Grande.


Piedad y su esposo Alexander procrearon cinco hijos: Aldair, de 13 años, Alejandra, de nueve, Anahí, de ocho; Joselín, de siete y Bayli, de 5 meses de edad.
La mujer desconsolada comentó que su esposo era el sostén de la casa. Trabajaba como cuidador en el mercado y esta función la cumplía los días jueves, viernes y sábado. Regresaba el domingo. El jueves a las 13:30, en la Panamericana Norte tomó el bus de la Cooperativa Pullmán Carchi número 23, ya que debía presentarse a las 17:00.
También contó que debe afrontar la enfermedad de su segunda hija Alejandra, quien sufre una enfermedad de la piel y poco a poco está perdiendo la visión.


Ella dijo que aspira a que la califiquen para que su hija enferma pueda obtener el bono de discapacidad.
Lamentó que, además de perder a su esposo, tiene la deuda de todos los gastos que implicaron el funeral. No tiene dinero para pagarlos.

OTROS HUÉRFANOS


En la comunidad de Chalguayacu, los deudos y amigos de María Lugardita Garzón, que también falleció en este accidente, ayer le dieron el último adiós.
María deja deja cuatro hijos huérfanos. Esta mujer de aproximadamente 50 años tomó el bus en la ciudad de Tulcán hacia Quito donde debía entregar una mercadería ya que era comerciante. Ella viajaba con una hermana, su cuñado y su hermano. Su hermano dejó el bus en el sector de El Juncal, mientras que su hermana y su cuñado se quedaron en Ibarra y María continuó el viaje a Quito, del que retornó muerta.

DOS NIÑOS SIN SU PADRE


Marcelo Guzmán, otra víctima del accidente, será sepultado hoy en Ibarra. Él también deja dos hijos huérfanos. Viajaba con su pequeño hijo Isaac, quien figura entre los heridos y permanece estable en el hospital.