A un año de la pandemia, ¿cómo está la educación?

Hace un año, tras la llegada de la pandemia de covid-19 al país, las escuelas, colegios y universidades dejaron de abrir sus puertas para dictar clases y atención presenciales.

Según datos del Ministerio de Educación, al inicio del año lectivo 2019- 2020 se inscribieron a nivel nacional 1’926.026 estudiantes. Según declaraciones de Monserrat Creamer, ministra de Educación en la inauguración del presente año lectivo 2020 -2021, se registraron 1’822.615 estudiantes en todos los sostenimientos. Es decir, 103.411 estudiantes no ingresaron al sistema educativo hasta ese momento.

¿Dónde están las niñas, niños, jóvenes que no accedieron a la educación? ¿Qué políticas ha adoptado el Gobierno para frenar la deserción escolar?

Ante la situación, tres opciones se ofrecieron por parte del Gobierno: 1. Plan Educativo Aprendemos Juntos en Casa, desarrollado a través de programas de radio, televisión y telefonía; 2. Educación Abierta, entendida por el Ministerio como “virtual y en línea”, dirigida a los estudiantes de la Básica Superior y el Bachillerato; y 3. Educación en Casa, en la cual los padres de familia serían los encargados de la educación de sus hijos.

El problema con estas opciones, es que todas demandan recursos materiales y tecnológicos, además de la complicación de aquellos padres de familia que necesitan salir de sus hogares a trabajar y se les dificulta encargarse de las actividades de aprendizaje.

Sobre esto, dialogamos con la coordinadora zonal 1 de Educación, Verónica Silva Jarrín, indicó que aún no se tiene una estadística oficial de abandono o deserción escolar, ya que esto se mide una vez finalizado el año lectivo donde se podría conocer el número definitivo de estudiantes que no retornaron al régimen educativo.

En el transcurso del año se realiza un seguimiento a los estudiantes denominados “no contactados” a través de los docentes, quienes se mantienen en permanente contacto con los padres de familia vía chat y realizan un importante trabajo al visitar, en algunos casos, los hogares de los niños para brindar un refuerzo de los conocimientos.

“Sí los hemos identificado sobretodo en sectores dispersos donde, por temas de conectividad, los estudiantes no se pueden contactar con los docentes, pero muchos de ellos siguen sus tareas en la radio o televisión y al final logran entregar sus portafolios”, expresó la Coordinadora Silva.

Retorno progresivo
Con respecto al retorno progresivo a las aulas, la Coordinadora indicó que realizan un trabajo articulado con el Ministerio de Salud, instituciones educativas, docentes y padres de familia para que este sea un proceso voluntario y seguro.
Todas las instituciones educativas deben elaborar un Plan Institucional de Continuidad Educativa (PICE), donde se realiza una evaluación de la infrastructura, protocolos de higiene y distanciamiento. Además, en la parte pedagógica, se evalúan nuevos horarios en un procedimiento de alternancia entre casa y escuela. Por ahora, este retorno ocurrirá en la zona rural, todavía no hay autorización para el área urbana.