A propósito del “Parque Céntrica Bulevar”

Desde que empezaron las vacaciones escolares, tengo más oportunidades para ir al “Parque paolina-vertuquereCéntrica Bulevard” (el reparo frente el nombre es más que evidente, ¿no?),  acompañando a mis hijos y cumpliendo la impostergable tarea parental de enseñarles a manejar bicicleta. Viviendo en Otavalo, no dudo en trasladarme para recorrer los circuitos peatonales y la ciclo-ruta, que permiten tener un recorrido longitudinal interesante, único en el Norte del País.A pesar de algunos reparos respecto a la cantidad de luces y los pocos árboles en un parque que se dice ecológico, no puedo esconder mi admiración frente a la intervención realizada en estos 240.000 metros cuadrados, literalmente “devueltos” a la comunidad. La recuperación de este espacio para disfrute público, es ya un logro, pero los retos para asegurar su permanencia saltan a la vista. Después de pocos meses de uso, se avizora una cierta degradación y  cierta  falta de mantenimiento, signos de descuido no exclusivamente imputables a la actual administración. Es evidente que mantener más de 20 hectáreas de parque con tantos visitantes  no poca cosa, considerando que no somos particularmente educados en el cuidado de lo público. Y es justamente a donde quiero llegar.  Si bien el mantenimiento es responsabilidad de los entes públicos, en este caso, del Municipio de Ibarra, el cuidado también debe partir de nosotros, los usuarios. Tenemos que convencernos de que cada un@ de nosotr@s es dueñ@ de lo público. He aquí el reto cultural que tenemos: gestar este valor en niños y jóvenes, como muestra de verdadero civismo práctico, que más allá de un retórico y abstracto amor al terruño, se exprese a través del cuidado de nuestro espacio de vida. Mientras tanto, pensemos en la posibilidad de incorporar, como asignatura cívica, actividades de recolección de basura para los más pequeños (papeles y  envases principalmente) o de limpieza (deshierbe) para los más  grandes. ¡Porque lo público es nuestro!