“A los discursos de odio, la sociedad debe rechazarlos”

Ibarra. El excandidato presidencial y expresidente de la Asamblea Constituyente de Montecristi, Alberto A-costa Espinosa, estuvo en Ibarra para asistir a un evento académico en el que se analizó el tema de la migración y la creciente xenofobia que se extiende por varios países de América del Sur.

Alberto Acosta fue entrevistado en ENtv en donde se enfocó esta problemática que es histórica.

El fenómeno migratorio no es reciente… El tema de la migración no es nuevo, tenemos una experiencia larga de migraciones y emigraciones por la salida de compatriotas del Ecuador, desde mediados de los años 50, sobre todo por la salida de migrantes de las provincia de Cañar y Azuay, particularmente a los Estados Unidos.

Mucha gente salió… Claro, recordemos que tenemos la tercera ciudad en número de habitantes del Ecuador fuera del país, concretamente en Chicago, también en Nueva York, Queens. Luego vivimos una estampida migratoria a raíz de esa grave crisis económica, política, social y ética que vivió el país al terminar el siglo pasado.

Eso fue en los años 90 e inicios del 2000. Lógico, estamos hablando de que salieron cerca de 2 millones de personas y se fueron al exterior. Pero hay también otro proceso migratorio que normalmente nos olvidamos y que tiene que ver con la salida de compatriotas ecuatorianos en las décadas de los 60 y 70 a Ve-nezuela.

¿Venezuela nos acogió? Sí, fueron cientos de miles de ecuatorianos que fueron recibidos en la época de la bonanza venezolana, cuando se vivía una etapa de oro con las exportaciones de petróleo.

¿Ahora nos tocó a nosotros? Este rato estamos viviendo un proceso de inmigración y claro, lo vivimos desde antes. Para ustedes no es nada nuevo acá en Ibarra, en las provincias de Imbabura y Carchi, con la presencia de colombianos huyendo de la guerra civil en nuestro hermano país. Mi familia Acosta es producto de estos procesos migratorios.

Eso no lo sabía… Mi abuela es del Carchi, vivió mucho tiempo en la ciudad de San Gabriel, pero sus antecesores, sus familiares, eran de Colombia. Dependían de los conflictos armados y políticos de los dos países y según eso las familias se trasladaban. Si ganaban los conservadores, huían los liberales y viceversa. En definitiva son procesos de mucha historia que tienen explicaciones económicas y políticas.

¿Qué vivimos ahora en el Ecuador? Un proceso de migración provocado por una gravísima crisis económica, política y social en la hermana República de Venezuela, que con nosotros ha sido muy solidaria. No olvidemos que cuando se produce el terremoto de marzo de 1987, se rompe el Oleoducto Transecuato-riano y Venezuela nos prestó petróleo para que nosotros podamos cumplir con nuestras obligaciones.

Pienso que esa es la solidaridad que tiene que haber.

¿Añoramos el sueño de Bolívar? Nosotros somos parte de una misma nación. Uno de los graves errores históricos fue haber disuelto la Gran Colombia, cuando, en definitiva, deberíamos regresar a la construcción de una Gran Colombia y aceptar esa diversidad de pueblos y culturas, de gente que enriquece una nación. Una nación es grande y poderosa, no por lo que destruye, sino por lo que construye y en ese marco, lo que menos podemos destruir son los lazos de hermandad con colombianos y venezolanos, porque con ellos hay que construir y reconstruir los sueños.

El caso violento con Diana Carolina, hasta ahora nos duele. Todos lo vimos y lo sentimos con tristeza, pero no podemnos decir que es la norma, al contrario fue una suerte de exhabrupto, un hecho aislado que tenemos que analizarlo, que tenemos que procesarlo y superarlo con más democracia, con más tolerancia, con más respeto y eso le compete a la sociedad en su conjuto.

Pero no hay un freno, lastimosamente. Los actos violentos que han ocurrido son deplorables, lamentables, indignantes. En todo lado hay hechos exacerbados por políticos frustrados y mediocres que echan la culpa a los extranjeros y extranjeras y también, aupados con el eco de cierta prensa amarillista. Defini-tivamente, no se puede extrapolar a toda la población de compatriotas.

Se habla de discurso de odio, ¿dónde nace? Hay que estar muy atentos a lo que está sucediendo y a lo que está pasando. El discurso de odio puede venir de uno u otro lado y eso es pernicioso. Lo grave aquí es cuando se irrespeta a la persona, al ser humano, no nos olvidemos de eso, estamos hablando de seres humanos que vienen a buscar espacios de vida, no necesariamente a afectarnos.

Pero es difícil entender eso con lo que pasa. Es complicado cuando no tenemos mucho, no importa, lo que debe imperar es la solidaridad, los mensajes y los discursos de odio hay que rechazarlos.

Hay mensajes de odio y no es simple populismo, representan racismo y hay que rechazarlo.