‘A lo que se realiza siempre hay que ponerle amor’

Ibarra. Jhony Morocho tiene 21 años de edad.

Es auxiliar de Enfer-mería y tiene la vocación y la convicción de ayudar a los demás.

Perseverancia. Jhony de-jó su natal Sucumbíos para realizar sus estudios en Quito y, en septiembre de este año, espera iniciar su carrera universitaria y alcanzar la Licenciatura en Enfermería.

Desde su adolescencia soñó con esta profesión porque a través de ella puede ayudar a los demás.

Este año rendirá el examen Ser Bachiller para poder obtener un cupo universitario.

Apoyo. “Tengo vocación para lo que hago y, desde un inicio conté con el apoyo de mi familia”, manifiesta Jhony, que en un lapso de cinco años, espera cristalizar su sueño profesional.

Desde diciembre de 2018 cuenta con su primer empleo.

“Estoy bien, estoy contento con lo que hago y con el trabajo que realizo”, enfatiza Jhony.

La profesión hizo que deje su tierra y, aunque existe nostalgia por estar lejos de la familia, esta se contrasta con la alegría de hacer lo que le gusta.

Considera que su labor no es complicada y que su principal satisfacción es ayudar y servir a las personas que requieran de su cuidado.

Apoyar a los pacientes a sanar sus dolencias tiene mucho valor para él.

Su consejo para los jóvenes es que sigan una carrera profesional por convicción, vocación y sobre todo por amor.

La separación con su familia fue dura.

Cada año visita su tierra natal, pues sus estudios y su trabajo impiden que vaya seguido, pero siempre tiene la satisfacción del deber cumplido y, especialmente, de ayudar a través de una atención de calidad y, sobre todo humana y con respeto.