A la maestra Rosita Reyes

En la católica parroquia de San Antonio, cuna de artistas, religiosos, educadores de gran talla intelectual, está la recordada hija de esta tierra Doña Rosita Magdalena Reyes de Beltrán que nació un 20 de mayo de 1936, realizó sus estudios primarios en la escuela 9 de Octubre; su instrucción secundaria en el Colegio Normal Asociado a la UNESCO de San Pablo del Lago.

Con un profundo afán de superación recibió muchos cursos de capacitación y con el carisma de una verdadera educadora comenzó fundando en Sigsipamba la Escuela Ramón Chávez; posteriormente como profesora del nivel secundario es la fundadora del Colegio Fiscal Sergio Queirola, que hoy se llama San Pablo del Lago y más tarde se constituye en la fundadora del Colegio Fiscal Alberto Enríquez Gallo de Atuntaqui. En nuestra provincia de Imbabura aunque no existe un diccionario autobiográfico que recoja a tantas personalidades valiosas que con verdadero patriotismo y mística han sabido dedicar toda su vida con la noble pasión de ser educadores con un liderazgo comprometido a la comunidad. Maestra, tu figura anónima y universal, tu vida y tu obra, ocupan los capítulos de la civilización y la cultura. Apóstol de la ciencia, la libertad y la justicia. Maestro tu epopeya es siempre en el terreno de la luz y esta se mide en los términos de recorrido de la luz. Nuestro apreciado amigo y fiel servidor Abogado Hugo Beltrán Proaño, en la muerte de Inesita Dueñas de Romero en una oración fúnebre a una maestra decía: maestra con estirpe y poder. Sembradora inconfundible del saber, disciplinada educadora, que empuñó la Biblia del saber, para dar luz eterna a los pueblos. Igualmente podemos repetir en esta ocasión para Doña Rosita Reyes, la maestra genio, valorada por sus nobles ejecutorias, que siempre deambuló por senderos de amor y esperanza, cobijada por la pasión de sus virtudes teologales. Que Dios premie sus buenas obras en el cielo y consuele a sus familiares.  

 P. Mauro Aguirre T.
      Especial para diario EL NORTE