60 años elaborando bombas

altIbarra. “Tenía un tío que hacía bombas y sentí la curiosidad para aprender yo también…”, recuerda Cristóbal Barahona, uno de los primeros artesanos del Valle del Chota que se dedica a la elaboración de la bomba.

La curiosidad de Cristóbal se convirtió en su fuente de trabajo para mantener a su esposa María Francelina Cribán y a sus nueve hijos.
Durante seis décadas ha elaborado 500 bombas.
En julio, el artesano cumple 80 años de edad. Su esposa murió a causa de diabetes, hace siete años.

 Arte.  La bomba es un instrumento elaborado con madera.
Es originario de África y llegó al Valle del Chota junto a los esclavos, hace cinco siglos. Como bomba se denomina también al baile sensual de las mujeres que mueven sus caderas y colocan la botella sobre su cabeza.
También es la música movida de varios grupos, que generalmente, le cantan al amor, a la alegría, a la tristeza, al fracaso y al progreso. Este ritmo se convirtió en la principal forma de expresión en la época de la esclavitud.
Cristóbal nació en Pamba Hacienda, comunidad ubicada en la provincia de Carchi. A los 12 años llegó a Juncal junto a su madre Mariana Barahona, desde entonces no deja la comunidad ubicada en la Panamericana norte, en el límite entre Imbabura y Carchi.

 Venta.  Una vereda cercana a la iglesia es su puesto preferido para descansar y esperar a sus clientes. Cuando se acercan, los lleva hacia su casa, a paso lento; se ayuda con un bastón de madera. Uno de los tres dormitorios de su casa  es el  taller para la elaboración de bombas. Los materiales empleados son la madera de ceibo o méxico, que se consigue en Guallupe, de ésta se obtiene el tronco, parte fundamental para dar forma a la bomba.
También es necesario el cuero de chivo, soga y cuatro aros de madera denominada “Juan Querendón” (como la novela), que sirven para sujetar el cuero que se coloca en la parte superior e inferior de los aros. Cuando la bomba está lista hay que dejarla en el patio toda la noche.
El costo de cada bomba depende del tamaño. Las pequeñas cuestan 20 dólares y las grandes  USD 50.
Desde Argentina, Colombia, Galápagos, Quito, Cayambe y de todas las comunidades del Valle del Chota llegan en busca de una bomba elaborada por las manos de
“Hasta cuando taita Dios me dé ánimo”, afirma al consultarle cuándo se retirará de la actividad que realiza por 60 años.
En toda su vida, lamenta no haber tenido la oportunidad de estudiar. Para sus padres, lo más importante era el trabajo en la agricultura; el estudio quedaba en último plano.
“No podía esperar a nada… tuve que buscar mi porvenir”, dice con tono nostálgico.
Su nieto, John Jairo Delgado Barahona, de 18 años de edad, conocido como ‘Polo’, con su cabello ensortijado y corte a la moda, sintió la necesidad de seguir a su abuelo en el arte.
“Cuando mi abuelito ya no esté, yo quiero continuar con la tradición”, enfatiza.
A él le preocupa que  el legado desaparezca para siempre. Polo estudia Química en el colegio Valle del Chota; desea ser ingeniero agrónomo y no descuidar la construcción del instrumento .