300 personas se benefician en el comedor comunitario

Sorimar Carpio es una ciudadana venezolana que mientras sale a trabajar deja a sus hijos en el comedor comunitario implementado desde hace dos meses por el Municipio de Ibarra.

Para ella, desayunar y almorzar en este sitio es una gran ayuda porque es una madre soltera, perdió a su esposo en junio pasado. Se radicó en Ibarra desde hace un año y medio, “estoy muy agradecida porque esto es una gran ayuda para mí”, reiteró Sorimar, quien cada mañana cumple con la misma rutina.

Dos de sus hijos se quedan recibiendo clases mientras ella sale a vender maní en los semáforos. “A mí me tocó, yo nunca había hecho esto”, contó recordando que en Venezuela trabajaba en un comedor industrial de La Polar, una de las grandes empresas de su país.

Además de brindar el servicio de desayunos y almuerzos a personas de escasos recursos económicos tanto ecuatorianos como extranjeros, aquí también hay técnicos que brindan fisioterapia y ayudan a los niños en las clases.

Marcela Mena, responsable de intervención e inclusión social del Municipio de Ibarra, explicó que este es un comedor de paso que se ha generado con el apoyo de las organizaciones internacionales, con la finalidad de vincular a ciudadanos en estado de movilidad humana y a ibarreños también.

“Nosotros atendemos a la gente más allá de su nacionalidad”. Con este servicio, según Marcela, intentan sostener ciertos procesos de empoderamiento de la gente para que las mujeres puedan recapitalizar sus ingresos, “aquí reciben el desayuno, el almuerzo y ya no invierten en esto a diario”, comentó.

Sin embargo, indicó que han trabajado en las inducciones y acompañamiento en las casas para verificar las necesidades y poder apoyar, “este beneficio no es solamente para venezolanos, este es un comedor para ecuatorianos también”, aseguró la funcionaria.

La migración, específicamente de ciudadanos venezolanos, ha aumentado en los últimos años, por lo que hay familias que se han quedo a vivir en la ciudad, pero otras solo están de paso y buscan otras provincias.

La prioridad para el equipo técnico de inclusión es la gente que vive aquí, como adultos mayores y mujeres víctimas de violencia.
“Estamos generando un servicio empático y respetuoso con las personas y de alta calidad”, dijo Marcela.

Las personas que se benefician de este proyecto municipal reciben también gel desinfectante antes de ingresar, cumpliendo también con el distanciamiento social. Además, se les toma la temperatura con la finalidad de prevenir posible contagios de coronavirus.

En este lugar, ubicado en Yacucalle, también hay servicios de internet para que los niños puedan recibir sus clases virtuales.