30 niños se beneficiaron de las cirugías gratuitas de labio leporino

pag 3El Hospital San Vicente de Paúl es la sede para que la fundación Rostros Felices realice cada seis meses cirugías plásticas reconstructivas para fisuras de labio palatinas (leporino); mal formaciones congénitas de extremidades y reconstrucción por quemaduras.

Además de que los imbabureños sean beneficiados gratuitamente por este programa, los colombianos también tienen los mismos derechos.
De los 30 niños que son parte de estas cirugías, 15 de ellos vienen desde el vecino país, Colombia.

Janeth Bustos es la coordinadora de traer a los pacientes colombianos a las cirugías.

Es residente de Ipiales y desde allá se encarga de organizar todos estos beneficios que otorga Rostros Felices.

Bustos cuenta que tienen 17 años con esta labor. “Son dos campañas que se realizan al año y en todas hemos estado presente con pacientes colombianos”.

Cuenta que en su país estas cirugías no son gratuitas y son pocas las campañas que se realizan, además, tienen un precio que oscilan entre 3.000 y 5.000 dólares.


“La gente no tiene acceso a este tipo de cirugías, es por eso que se ven beneficiados con este programa aquí en Ecuador”.

Jhonatan Cabrera es de Ipiales y llegó con su hijo de 5 años al Hospital, donde fue atendido por los especialistas para la tercera cirugía de labio leporino.

“Es muy buena la fundación porque ayuda a que nuestros hijos no sean discriminados por este problema facial al realizarles las cirugías”.

La pequeña Camila Guerrero, de 4 años, llegó hasta el quirófano, donde tuvo su tercera cirugía.

Silvia Estévez, su madre, esperó afuera durante 30 minutos, cuenta que todas las cirugías han sido hechas con la fundación y el Club Rotario.

Es de Atuntaqui y se siente agradecida con la fundación porque según ella, estas cirugías tienen un costo de 2.000 dólares.

El doctor Jorge Palacios, cirujano plástico y director de la fundación Rostros Felices, cuenta que este programa nace por la necesidad que un gran número de pacientes tienen al ser víctimas de problemas genéticos, hereditario o por la contaminación ambiental por el mal uso de pesticidas.

El doctor explica que reciben el apoyo del Ministerio de Salud, la Prefectura de los diferentes lugares al que asisten y el Club Rotario.

“Aquí lo importante no es el número de pacientes al que atendemos, sino hacerlo de la mejor manera y muy cuidadosos en la parte técnica”.