El 3 de diciembre, día de la discapacidad…¿Un tema tabú?

Desde el año de 1992, se conmemora el día mundial de la discapacidad, con el motivo de brindar inclusión a todas las personas que la poseen. Pero, ¿se ha cumplido esto en el Ecuador?

La respuesta a esta interrogante es que en parte sí, y digo en parte porque este tema sigue aún siendo controversial, debido a la falta de empatía que la gente posee en estos temas, sin darse cuenta de que la discapacidad está en los ojos de quien la mira, mas no, en la persona que la posee.

Parece un poco ilógico lo planteado, pero no lo es. La discapacidad es algo que se mira desde fuera, puesto que la persona que la posee vive de acuerdo a lo que le tocó vivir.

La discriminación se da porque la gente tiende a ver a las personas como “diferentes”, y esto no es de sorprender en una sociedad tan falta de educación como es la ecuatoriana.

La persona con discapacidad -el término a mí en lo personal me desagrada, igual se podía decir: la persona con tatuajes o la persona con el cabello largo-, tiene que afrontar todos los días de su vida y además ser estigmatizado por la ignorancia de la gente, que la señala o la menosprecia desde su “infinita compasión”.

La compasión es uno de los peores valores que se puede aplicar a una persona con discapacidad puesto que la persona que se “compadece” de otra, inconscientemente está aceptando que tiene superioridad -te ayudo porque yo soy más que tú, y tú no puedes-.

Con estas pequeñas palabras quiero sentar un precedente; que ayude a todos a no crearse preconceptos de ninguna naturaleza sobre ninguna persona, porque desde el inicio eso ya es una discriminación. Las personas podrán decir, el que escribe no tiene corazón y pues sí lo tengo, pero no tienen idea cómo cansa el hecho de que te quieran “ayudar”, sin que tú lo hayas pedido.

Ellos, los perfectos, en su infinita “bondad”, te discriminan.

Mi saludo afectuoso, a todas las personas que día a día luchan para salir adelante, a más de tener que lidiar con el estigma de ser señalados por una insignificancia. Es que la sociedad está tan corrompida, a tal punto que a mi juicio, cualquier persona que no “sea como el resto”, tenga que ser marginado o discriminado… algo deplorable. Y ustedes se preguntarán quién escribe. Me presento: mi nombre es Erick, sonidista, escritor, investigador… y persona con “discapacidad física”.