Ibarra. Las provincias de la sierra ecuatoriana son responsables de la mayor parte de la producción, comercio e industria de la leche en el país. En Imbabura, la ganadería se ha convertido en una de las principales actividades por el apoyo de instituciones como el Mi-nisterio de Agricultura y Ganadería (MAG) además de la Organización de las Naciones Unidas para la Alimentación y la Agricul-tura, más conocida como FAO.

Cifras. Diego Pereira, director distrital del MAG Imbabura, comentó que en la provincia están nueve centros de acopio de leche en donde están 274 productores de tres cantones como son Ibarra, Otavalo y Urcu-quí.

Son nueve organizaciones, de siete parroquias, las que están inmersas en la producción y que cuentan con sus centros de acopio. En Ibarra son las parroquias de La Esperanza, Angochagua y La Carolina. En Otavalo de González Suárez, Qui-chinche y Pataquí. Mientras que en Urcuquí se localiza en Buenos Aires. Esta actividad genera anualmente un total de 2 millones 389 mil 439 litros como volumen de producción.

Acompañamiento. “El MAG acompaña al proceso para que la producción se mantenga en el territorio. Hay que destacar que la mayoría son pequeños ganaderos por lo que no tienen gran cantidad de alimentos pero estos centros son liderados precisamente por ellos”, dijo.

Añadió que el mejoramiento del acopio ha sido un proceso que ha emprendido el MAG desde hace varios años atrás.

Análisis Jaime Aymara, técnico en el área de Ganade-ría Sostenible, explica que las claves para una leche de calidad radican en los análisis que se hace a la leche. “Son parámetros químicos como proteína, grasa, lactosa, densidad o peso de la leche, PH, acidez, conductividad y especialmente el agua añadida. Con esos parámetros garantizamos una leche de calidad”, enfatizó.

También influyen otros análisis, por ejemplo, en el ámbito de la higiene que también es muy importante.

Iniciativa. Por su parte, la FAO junto al MAG, continúan dando énfasis a la iniciativa denominada como “Ganadería Climáticamente Inteligente” que se desarrolla como un proyecto pionero en Sudamérica.

El objetivo es mejorar la productividad y los ingresos de los ganaderos, con prácticas que además permitan reducir las emisiones de Gases Efecto Inverna-dero (GEI).