1990-2019: un vistazo al levantamiento indígena

Ibarra. Llegaron caminando a Quito, algunos por más de dos días, los recibieron en medio de mucha expectativa, caminaron por el Centro Histórico, acamparon en el parque El Arbolito.

Estas son algunas de la imágenes que permanecen en la memoria de los ecuatorianos y que se volvieron a repetir, con otros actores, durante los primeros días de octubre de 2019.

Los mismos gritos se escucharon. “¡Viva la resistencia indígena”, “¡Abajo el Gobierno!”, “El pueblo está en las calles forjando la unidad!”.

En ambos casos pidieron un diálogo directo con el mandatario de turno, junto con ellos los mestizos a cargo de gremios, organizaciones juveniles y sindicatos se volcaron a las calles, pero hubo una diferencia entre el primero y el más reciente: el teléfono celular.

Redes sociales. El desarrollo de la movilización indígena de este año estuvo marcada por una pantalla de teléfono, que a diferencia de la primera en la historia permitió que las protestas fueran vistas alrededor del mundo en tiempo real y desde todos los ángulos posibles.

Las agresiones entre manifestantes y policías, el daño de los edificios de carácter público, la afectación a los hospitales y universidades, todo quedó grabado para la posteridad.

En el caso de 1990, lo que ocurrió durante aquella movilización posiblemente reposa en los archivos de los canales de televisión sin que hayan sido transmitidos.

Esta manera de evidenciar las protestas y la inoportuna agenda televisiva polarizaron los acontecimientos hasta el punto de declarar enemigos a los medios de comunicación, violentar y retener a los periodistas, atentar contra sus instalaciones (Teleamazonas y El Comercio) y hasta amenazar con incendiar a otros.

Diario EL NORTE recibió una alerta anónima en la que se animaba a los manifestantes a indicar la dirección del medio “para ir a incendiarle” y nuestros reporteros (durante una transmisión en vivo) casi fueron golpeados con piedras.

Confrontación. Este ambiente fue alentado desde las redes sociales. Twitter y Facebook convirtieron en tendencia los hashtag de los que apoyaban las manifestaciones, los que pedían la salida del Gobierno y los que rechazaban la protesta indígena, la misma que culminó con un hecho lamentable, la destrucción del edificio de la Contraloría General del Estado, en un acto vandálico sin precedentes, que en palabras de los propios dirigentes sociales no estaba en sus planes y al contrario responsabilizaron a grupos organizados con otros fines.

Desenlace. En una reunión, transmitida en vivo y en directo, el Gobierno ecuatoriano aceptaba el pedido de los indígenas poniendo fin a la movilización nacional.

Antecedentes. Desde la década de los 30 comenzó en Ecuador ha gestarse una Reforma Agraria, que se consolidó en 1964 con un Decreto promulgado por el entonces presidente Galo Plaza Lasso y que permitía que las tierras sean producidas por los propios campesinos, se los afilie al seguro social y tengan acceso a créditos.

Una reforma, en 1973, habló de “expropiación de tierras” y ese fue el comienzo de una lucha social que se consolidó en 1986 con la creación de la Confederación de Nacionalidades Indígenas (Conaie), durante el régimen de León Febres Cordero. El primer levantamiento nacional ocurrió del 28 de mayo al 11 de junio de 1990, en el mandato de Rodrigo Borja.

Casi 20 años después, en el gobierno de Lenín Moreno, el país afrontó en 11 días una nueva agitación social. El mismo se inició con un paquete de reformas económicas, seguido por una paralización del transporte y concluyó con la movilización indígena y la suspensión de las medidas.