Cambiaron su línea de negocio por la pandemia

Lidia Tapie es madre de cinco hijos y su principal fuente de ingreso era la venta de comida que generaba en su comedor, con el que empezó hace 10 años.

Pese a ello, la pandemia por el coronavirus y la crisis sanitaria le obligó a cambiar de negocio. Desde marzo se dedica a la venta de verduras, productos de primera necesidad que estaban permitidos comercializar durante la época de cuarentena. Este emprendimiento fue un alivio para esta madre de familia, quien paga un arriendo de 400 dólares mensuales.

Mientras sus hijas le ayudaban a ordenar los productos, contó que al menos, el dinero que recoge de las ventas le alcanza para lo justo, es decir, pagar el arriendo y mantener a su familia.

Su local está ubicado en el sector de El Empedrado, específicamente en la calle Luis Felipe Borja y Fray Vacas Galindo, y en esta misma zona hay tres negocios más que se dedican a vender verduras también.

En los últimos dos años, dijo que el comedor ya no estaba dando buenos resultados, pero con la pandemia empeoró. Asimismo, indicó que hubo desinformación por parte de las autoridades, ya que no supo que podía seguir trabajando pero con entregas a domicilio.

“Vino la policía y nos dijeron que cerremos porque sino nos multaban con 1.500 dólares”, agregó.

Además, contó que estuvo tres semanas encerrada sin saber qué hacer, después al ver que el arriendo se acumulaba pensó en la venta de verduras y frutas. “No es un negocio para decir que voy a salir adelante, pero sí para sobrevivir y pagar los gastos”.

Sin embargo, señaló que ha pensando en quedarse con este negocio, ya que el comedor requiere más personal, pero considera que ahora puede atender sola o con ayuda de sus hijos.

Cambios
Lucila Moreta tenía un amplio local de hornado y cositas finas, también vendía frutas. Asimismo, por la pandemia tuvo que reducir el espacio y quedarse con solo tres mesas.
Ahora tuvo que incrementar la comercialización de verduras y frutas. “Con la situación que estamos al otro lado hay unas tres mesitas nada más”.

Manifestó también que sí se vende pero poco, en los dos locales tanto hornado como verduras. Estuvo un mes y medio encerrada en casa, pero al salir empezó a vender más frutas y verduras. “Esto sí nos dio para vender un poquito más”, dijo. De la misma forma, añadió que por la competencia las ventas son bajas.

Afectación
Mónica Navarro en cambio fue despedida de su trabajo por la crisis económico que ocasionó la pandemia en Ibarra.

Para salir adelante y tener ingresos económicos implementó un pequeño negocio para la venta de productos de primera necesidad. Este local funciona justo en un garaje donde hacen trabajos de metal mecánica, que también fue afectado en este tiempo.

Pollo, verduras, papel higiénico y carne es lo que vende Mónica y cree que es lo que más consume la gente al ser productos de primera necesidad.

“Las personas necesitan comer y de una u otra manera consiguen para lo básico por lo menos”, aseguró.

Mónica empezó con este emprendimiento desde hace unos tres meses y se mantendrá hasta poder conseguir otro empleo.