Emprendedores se ingenian para festejar a Papá

En tiempos de pandemia y de incertidumbre un grupo de jóvenes sacaron a relucir su creatividad para salir adelante.
En la última semana el ingenio para armar regalos de todo tipo por el Día del Padre, que se celebra hoy en el Ecuador y en algunos países del mundo, en medio de cuarentena a causa del nuevo coronavirus, salió a flote. Tres emprendedores saben como reactivar la economía.

Negocio que toma fuerza.
Andrea Montalvo de 30 años de edad, es ingeniera en gestión hotelera, profesión que en los últimos cuatro años no puso en práctica, pues ella se montó un emprendimiento que cada vez toma fuerza. “Hacemos kits de regalos personalizados.

El propósito es crear detalles que se conviertan en momentos especiales a partir del uso de elementos prácticos, útiles, re-utilizables, de uso cotidiano. Aumentó la demanda por el Día del Padre. Tratamos de transmitir todos esos sentimiento y abrazos que por ahora no son posibles”, dice Anita, quien durante la última semana repartió pedidos de todo tipo y para hoy aseguró que tiene 15 regalos por entregar a domicilio. Momentos Minty, está en todas las plataformas digitales y allí se oferta desde jarros personalizados hasta cajas decoradas con vinos, o artículos de acuerdo a la ocasión.

Trabajo en equipo
Christian Ortiz, de profesión diseñador y Mishel Mantilla ingeniera en comercio internacional, son pareja y decidieron emprender un negocio luego de que perdieron sus trabajos. Hace un mes se lanzaron con diseños para cumpleaños y les dio resultado.

“En este tiempo nos dedicamos hacer diseños personalizados de mascarillas y buffs, además de desayunos y regalos. Para el día del padre hemos tenido una buena acogida la cual contamos con 12 pedidos. Se formó una pequeña cadena económica porque trabajamos con varias personas que nos ayudan a conseguir las cosas y así ganar todos y reactivarnos todos”, dijo Christian, quien hoy su jornada empezará muy temprano.

Un súper padre.
Pablo Rosero, tiene dos hijos y hoy festejará su día trabajando. Reparte ramos de flores, pasteles y ofrece productos de bioseguridad, pues él antes vivía de shows de magia en fiestas o cumpleaños, pero la crisis le obligó a renunciar a esa actividad y empezar a generar dinero en un negocio familiar.

“Empecé a publicar los pasteles de mi tía, y los arreglos florales de mi tío en redes sociales y vi la manera de tener un poco de trabajo en esta crisis. Ahora no gano como antes , pero hay dinero para los gastos”, dice Pablo, quien tuvo que reinventarse para llevar el pan de cada día a la casa y no le ha ido mal.