15 años de lucha contra el alcoholismo en la ‘Ciudad Blanca’

Ibarra. El próximo 11 de octubre, el Movimiento Internacional 24 Horas Alcohólicos Anónimos “Grupo Ibarra”, cumple 15 años de cambiar la vida a las personas que deciden dejar el mundo del alcohol y las drogas, cuando se dan cuenta que los vicios están a punto de acabar su existencia y la de sus familias.

Quienes forman parte de este grupo de ayuda, están felices de cumplir su aniversario 15 y aseguran que lo celebrarán con una actividad muy similar a las de los años anteriores. El evento se denomina “Junta Pública de Información sobre la enfermedad del Alcoholismo y Drogadicción” y se realizará el mismo día del aniversario, a las 18:00, en el coliseo de la unidad educativa Ibarra.

En la junta, aproximadamente 100 compañeros militantes contarán sus historias de cómo el alcohol les cambio la vida y de la recuperación exitosa que han tenido. A la actividad no sólo pueden asistir personas con problemas de adicciones o recuperadas, sino quienes deseen llevar un mensaje a sus amigos o familiares, que estén inmersos en el mundo de los vicios y tengan la voluntad de dejar de sufrir.

Este grupo de ayuda inició en México y, hace 18 años, llegó a Riobamba, tres años más tarde comenzaron en la ‘Ciudad Blanca’.

Testimonio de vida. Rolando es uno de los líderes de la próxima junta y cuenta que, en su caso, su mamá escuchó en la radio que había un grupo en donde se podía dejar el alcohol y las drogas.

“Llegue al grupo a los 19 años y vi que todo era totalmente diferente a la vida que tenía antes, porque cuando comencé a consumir alcohol tenía 13 años. Para mí todo fue por libertinaje entre amigos, pero ya después, nunca entendí que esta es una enfermedad incurable, progresiva y mortal. A los 16 años ya estaba durmiendo en una vereda, creyendo que la vida era para disfrutar. Llegue al grupo en un estado muy deteriorado, en calidad de indigente, entonces ya mi familia sabía que tenía un problema”, dijo el joven.

Modalidad. Juan es otro alcohólico en recuperación y cuenta que ellos utilizan una terapia de comunicación, la cual trata de que un enfermo alcohólico es la única persona que puede entender a otra.

“Las terapias son juntas entre los compañeros, se suben al lugar que se llama tribuna y regalan las experiencias vividas. Somos un grupo de autoayuda y amigos, aquí no hay autoridades y tampoco utilizamos doctores, psiquiatras, psicólogos, enfermeros, pastillas o inyecciones, no tenemos nada de eso, simplemente es una terapia de comunicación”, dijo el joven.

Además asegura que ellos nunca se recuperan, ya que esta es una enfermedad incurable y mental. “No tenemos un tiempo estimado de recuperación, por eso es que en el aniversario, damos testimonio”, aseguró.

Otra historia. Bryan cuenta que fue al sitio por pedido de su madre y que, además, vivía cerca del lugar y pasaba con frecuencia viendo a las personas. “Tengo en el grupo tres años, llegué a los 21. Mi mamá se había enterado que estaba consumiendo hasta drogas, entonces me dijo que necesito ayuda porque las cosas de la casa estaban en peligro, ya que a ese punto llegan los drogadictos y alcohólicos. La primera vez que yo fui un compañero me recibió afuera amablemente en la puerta y me dijo que si quiero cambiar y dejar de sufrir puedo pasar. Estuve oyendo las experiencias de las demás personas y por el día de hoy me mantengo, esta ha sido la única manera que me ha ayudado a sostenerme”, manifestó.