La aventura espera por ti en Misahuallí

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La aventura espera por ti en Misahuallí

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p3enfMISAHUALLÍ. Puerto Misahuallí es un destino que fusiona una dulce mezcla de naturaleza, paisajes y turismo ecológico, que se convierte en otra alternativa para visitar y disfrutar del turismo de aventura, la expedición y el descubrimiento de la herencia cultural preservada por generaciones en esta parroquia ubicada a 30 minutos al suroccidente del Tena, provincia de Napo.

PARA DISFRUTAR Los visitantes pueden disfrutar de este puerto fluvial rodeado por selva amazónica, que posee un paisaje único, arrullado por los sonidos de animales, como los monos capuchinos que con los gritos despiertan a sus habitantes. Este puerto posee una playa con una extensión de 6.700 metros, de blancas y suaves arenas, desde donde se realizan paseos en canoa, observación de aves exóticas y visitas a las comunidades locales para conocer sus formas de vida y aprender algo más de su ancestral cultura o disfrutar la calidez de su gente, sus ritos ancestrales, la ceremonia de las limpias, las plantas medicinales, la comida tradicional, la música, la danza y las leyendas que forman parte de la oferta turística de este mágico lugar. Otras actividades que atraen a los turistas nacionales y extranjeros son el senderismo diurno y nocturno, el ascenso a las cascadas de Umbuni, el rafting y el kayak por el río Jatunyacu, el lavado de oro y las excursiones a los jardines medicinales. Para que una zona se convierta en destino prioritario, el Ministerio de Turismo diagnostica la situación actual del lugar bajo diferentes temáticas que determinan el desarrollo de planes, programas y proyectos enfocados a mejorar la oferta turística. Puerto Misahualli por cumplir estas características se perfila como un destino prioritario, porque permite la intervención turística integral, enfocada al desarrollo y fortalecimiento de esta actividad.

MONOS CAPUCHINOS Esta especie de monos llegaron a Misahuallí hace unos 30 años, cuando uno de sus primeros habitantes de la parroquia, trajo a una pareja de esta especie, en ese entonces, la zona era más pantanosa, estaba envuelta por una tupida vegetación y no había viviendas. Luego, el comercio y el turismo impulsaron el crecimiento poblacional y en la zona se formó un caserío, pero no desterraron a los monos, por el contrario, les destinaron un espacio en el parque central. Los monos se estiran entre las gruesas ramas de los longevos árboles de canela, ishpingo, achotillo y almendra, emiten sonidos al desplazarse y capturan la atención de las personas con sus acrobacias.