El Columpio del Fin del Mundo

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El Columpio del Fin del Mundo

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p3enfBAÑOS Esta maravilla se sitúa en la Casa del Árbol, ubicada en el caserío Runtún, en Baños, Ecuador. Normalmente estos artilugios están hechos para el entretenimiento de los más pequeños, pero en este caso, es todo lo contrario. Aquí sólo se aventuran los más arriesgados que tengan ganas de un subidón de adrenalina y por supuesto sentir una gran sensación de libertad. ¿Por qué solo para los aventureros?


Porque está en el borde de una acantilado de 2660 metros de altura, y por supuesto se corre el riesgo de caer sobre el mismo mientras se columpia por el aire, lo cual podría significar la muerte. Demás está por decir, que aquellos que se arriesguen a subir en el columpio del fin del mundo, tendrán la oportunidad de observar los paisajes espectaculares, que incluyen la vista del volcán Tungurahua, que actualmente está en erupción. Al estar el cráter a tan solo 2.5 kilómetros en línea recta, la vista desde allí es sencillamente hermosa.
Pero como sabemos, así como hay personas con espíritu aventurero y cargadas de adrenalina, también hay personas menos apasionadas por el turismo de riesgo, para ellas, este lugar es ideal para compartir un momento agradable en familia o amigos, éstas pueden disfrutar de actividades pasivas, como un tranquilo picnic mientras observan los montañas de la ciudad de Baños.

DETALLES
Para poder llegar a este hermoso sitio en la ciudad de Baños lo puede hacer en su propio auto; via bus (horarios: 05:45, 11:00, 14:00, 16:00) y también alquilando los famosos cuadrones o motos, el costo por alquiler varía desde 12 a 15 USD (depende de la potencia del cuadrón que este alquilando) para llegar a este lugar le ofreceremos mapas que convertirán su travesía en un viaje sin igual, para luego de 30 a 40 minutos arribar a este hermoso paraje del Pedacito de Cielo.
La vista del volcán Tungurahua desde la Casa del Árbol es única pudiendo admirar al cráter a tan solo 2.5 kms en línea recta.
El sitio www.elciudadano.gob.ec, recoge la entrevista a Carlos Sánchez, dueño del lugar, quien cuenta que antes había solo uno (los turistas lo llamaron “el columpio del fin del mundo”), pero debido a la masiva afluencia de personas instaló otro de similares características, ahora hay dos columpios.
Al subirse sobre estos se puede sentir la adrenalina y tener la sensación de volar, por eso solo se aventuran los más arriesgados. Es tal la afluencia de público que los dueños de la Casa del Árbol tienen 15 bitácoras llenas con las firmas de turistas. Algunas lucen viejas y polvorientas, pero en los mensajes se denota la emoción por conocer este sitio y balancearse libremente en estos trapecios.
La actual infraestructura está asentada sobre cemento y hierro, pero conserva la construcción inicial. Según Carlos que fue creada para el relax familiar y no pensado en el turismo, pero luego fue atrayendo a las personas.