La responsabilidad de llegar puntuales

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La responsabilidad de llegar puntuales

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puntualidadLas personas en sus trabajos suelen llegar atrasados y dejan de ser puntuales. Cuando se produce esto, sus efectos se extienden a todo el lugar de trabajo.

Aunque su importancia puede parecer obvia, el impacto de la puntualidad en realidad tiene razones algo sutiles, que afectan al individuo tanto como al lugar de trabajo en su conjunto. La puntualidad comunica una gran cantidad de cosas positivas a su empleador y a sus compañeros.

Esto demuestra que tú estás dedicado al trabajo, interesado en el trabajo y eres capaz de manejar la responsabilidad. Cuando alguien llega a tiempo al trabajo o a las actividades relacionadas con el trabajo, demuestra que es capaz de honrar su palabra.

Ser puntual ayuda a los empleados a proyectar un sentido de profesionalismo y compromiso. Cuando los empleados son puntuales, el lugar de trabajo funciona mucho más como un todo. Por ejemplo, cuando todo el mundo llega a tiempo a una reunión, la reunión puede comenzar en su plena capacidad.

La puntualidad puede ayudar a lograr un avance. Las investigaciones realizadas por Diana DeLonzor, autora de “Nunca llegues tarde de nuevo: 7 remedios para el desafío de la puntualidad”, muestra que los gerentes tienen menos probabilidades de ascender a los empleados atrasados. La falta de puntualidad no sólo afecta a la “máquina” del lugar de trabajo, también a las personas que están dentro de ella.

Todo eso puede conducir al resentimiento, a medida que los compañeros de trabajo que llegan a tiempo se comienzan a comparar con los que llegan a destiempo. Llegar tarde te lanzará fuera del circuito, ya que puedes perder información importante.

Esto provoca una división perjudicial entre los empleados. Los líderes influyen en todo el lugar de trabajo. Cuando los líderes llegan atrasados, envían un mensaje de irresponsabilidad a los empleados, lo que puede disminuir la moral. En cambio, cuando los líderes son puntuales, exhiben una ética de trabajo a la cual aspirar. Llegar tarde conduce a estrés, y el estrés a un desempeño laboral deficiente. Estar siempre atrasado puede hacer que empieces a racionalizar tu tardanza.

EFECTOS PERSONALES

Cuando esto sucede, comienzas a culpar a las circunstancias externas y pierdes el foco en las soluciones potenciales. El retraso constante puede fijarse en un patrón de comportamiento. Cuando la tardanza se convierte en la norma, tu trabajo podría estar en peligro. Y tus finanzas también podrían estar sufriendo. Diana DeLonzer informa que llegar al trabajo con 10 minutos de retraso en el transcurso de un año, costarán el equivalente a las vacaciones pagadas de una semana.