Tatuajes: Adicción al símbolo

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Tatuajes: Adicción al símbolo

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enfoque-1El El tatuarse se ha convertido en un estilo de vida de muchas personas. Desde un simple diseño, a cubrirse el cuerpo por completo, son los gustos que representan una manera de identidad y sentimiento que los mueve a plasmar este arte corporal.


En la provincia los tatuajes también son parte del gusto de las personas. Mishelle Cisneros tiene tres tatuajes: uno en su pierna, cadera y espalda. El primero se lo hizo a los 23 años.  “Decidí hacerme el tatuaje porque es sexy y me gusta ser distinta a todos. Es una experiencia de vida sentir el dolor de las agujas en todo mi cuerpo”.
Al hablar de la adicción de los tatuajes menciona: “La verdad no es para mí una adicción el tatuarme, es un significado de algo que está dentro y que quiero proyectar a la gente. Es un dolor muy grande que al terminar el tattoo ya lo tomaré como superado”.
Los especialistas afirman que los tatuajes, por sí mismos, no generan adicción. Lo que hay son personalidades adictivas que encuentran en los tatuajes un vehículo para canalizar la necesidad irrefrenable de “ese” algo. Y también, sostienen, es una manera de pertenecer, de identificarse con algún grupo y de aferrarse a algo que perdure. Sin embargo, y a pesar de las razones concretas que llevan a una persona a grabarse algo en la piel, los especialistas coinciden que un tatuaje no es solo para uno, es para ser observado por todos. El tatuarse es un gesto individual y en ese sentido se puede definir como un acto privado que tienen las personas, informó www.lanacion.com.ar.
Miguel Yépez, más conocido como “NIPA”, es tatuador en el local “Maldita Tinta Tattoo Parlour”, ubicado en Ibarra. Él comenta: “Hay gente que lo hace por moda y existimos personas que el llevar este arte en la piel se vuelve, no un vicio ni exhibicionismo,  sino un estilo de vida. Por mi parte esto me dio una nueva vida. La decisión debe ser de uno mismo y aceptarse como quieres verte, amor propio a lo que ves al espejo todas las  mañanas”.
NIPA tiene 34 tatuajes en su cuerpo. Él dice que son el principio de muchos más que vendrán con el tiempo. Cada uno tiene un significado porque llegaron a él en ciertas etapas de su vida.
Mishelle Cisneros envía un mensaje para quienes deseen tatuarse: “Decirles que se hagan en lugares indicados, con profesionales, porque es algo para toda la vida. Que decidan un tatuaje bonito y significativo para ellos”.
De igual manera Miguel Yépez dice: “Quiero invitarles para que conozcan el maravilloso mundo del arte de tatuarse. No es mala persona el que se tatúa somos igual que todos.  La vida es una sola pero el arte del tatto es para siempre. Dibujos que llevarás en tu cuerpo para siempre”.

EL AGUAFIESTAS

El tatuaje que nunca me haría: el del desamor

Uno de los tatuajes más exóticos que me hecho en mi vida es el que no me he hecho nunca.
¿Qué podría hacer que me dibujaran, con aguja o con pluma de tinta, como para que quedara imperecedero?
No creo en los fetiches y tampoco en rasgarme la piel con un nombre de mujer, una fecha, un corazón, una calavera o algo tan cursi como “te amo, María” o “María, siempre serás mía” (que, además, suena feísimo).
María sabe que la amo sin necesidad de que ella me obligue a sufrir el placer de las agujas, como decía el viejo bolero,: “Para que todos sepan/ a quién tú perteneces/ con sangre de mis venas/ te marcaré la frente/”.
Ella sabe que la amo sin que sea imprescindible que lo escriba en brazos, espalda, muslos, cabeza, cuello, oreja o dedos de las manos.
Porque lo sexi de ella, y de mí, es nuestra capacidad de expresarnos con los cuerpos desnudos en la cama o de tomarnos de la mano mientras caminamos por la calle.
Supongamos, sin embargo, que algún rato a María se le ocurra dejarme, yo me vuelva loco de desamor y decida, por fin, hacerme un tatuaje de aquellos imborrables.
¿Saben lo que pondría entre calaveras, flores negras y corazones atravesados de flechas sangrantes? Nada. Porque la procesión la llevaré por dentro. Y si me duele será suficiente con flagelarme el alma.