La vida silenciosa de los mimos

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La vida silenciosa de los mimos

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enfo-6El arte plasmado en silencio es la definición del talento de un mimo. No importa la edad o el género para representar a este peculiar personaje que guarda sorpresas inimaginables en su trabajo diario.

El mimo es un arte dramático del movimiento, que data desde la antigüedad griega y romana. En esto se diferencia de la pantomima, que es más un intento de cambiar palabras por gestos. El objetivo del mimo dramático es de introducir el drama dentro del cuerpo. En este medio, el mimo debe aplicar al movimiento físico esos principios que estén en el corazón del drama: pausa, vacilación, peso, resistencia y sorpresa. Los gestos y movimientos han sido utilizados por distintas religiones y culturas en ceremonias y danzas. Así, emerge el actor que era en uno, bailarín, cantante y mimo. Entre Griegos y Romanos encontramos a los etólogos que antes de las tragedias representaban un espectáculo relacionado con los temas morales de la época. SU LABOR El mimo, es una adicción que cuando se conoce y se siente no se puede dejar. El mimo se apodera de la persona y hace con ella lo que no pueden hacer las palabras. Toma el cuerpo y la transformación se realiza al liberar cuerpo y mente, que sea el mimo quien cargue con la responsabilidad y quien actúe. De esa forma, los mimos son capaces de robarle una sonrisa a la gente y deslumbrarla con su técnica basada en un complejo lenguaje de gestos. Sin embargo, estos artistas de caras pintadas son también protagonistas de algunas historias de terror. UN MISTERIO El mimo subjetivo expresa corporalmente estados de ánimo. Es una actitud metafísica del hombre situado en el espacio. El mimo subjetivo está muy cerca de la actitud ritual característica del actor oriental, tan cercano a la mágica proyección del sacerdote. También está muy cerca de la rígida y estereotipada plástica de la tragedia griega. Uno de sus temas fundamentales es el estudio de la muerte y la angustia del saberse arrojado a un mundo que hay que estructurar y hacer más habitable. El miedo de lo otro es la primera afirmación del mimo objetivo. El hechicero de las tribus primitivas, aún existentes hoy día, está muy cerca del mimo subjetivo. Pretende ser un domador del misterio. (CB)