26-06-2018 | 05:24
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Nicol Ocles, mucho más que una reina

La pobreza no fue un limitante para que la joven de 21 años cumpliera su sueño. Ahora la familia Ocles Congo, espera anciosa el regreso de su reina.

Ibarra. “Dios lo puede todo y el ha permitido que mi hija llegue a donde está y hará que siga avanzando, seguiré pidiendo de rodillas por eso, tenemos que creer y tener fe”, fueron las primeras palabras de Maritza Congo, al comentar el logro de su hija, Nicol Ocles, elegida el sábado como Miss World 2018.

La familia de Nicol salió de su natal Chalguayacu hace tres meses para vivir en El Juncal. Ahí su madre abrió las puertas de su hogar a Diario EL NORTE, en donde brindó la primera entrevista de su vida.

Historia. Maritza es una mujer con discapacidad que ha luchado sola por Nicol y sus tres hermanos, trabajando como empleada doméstica y lavandera. Cuando le preguntamos cómo es la personalidad de la primera afrodescendiente imbabureña en obtener esta corona, respondió de forma inmediata “inquieta y muy habladora”.

“Soy la mamá de una niña preciosa. A veces no tenía dinero, pero Dios me ayudaba y le compraba aunque sea las cosas de segunda, siempre he estado para ella”, dijo en medio de lágrimas, mientras recordaba la humilde casa, entregada por el Miduvi, en la que Nicol nació y creció.

Protagonista. La flamante reina, al escuchar que visitamos su casa, rió con emoción y afirmó “no hay nadie mejor que mi mamá para contarle a la gente como soy”.

Nicol dijo sentirse feliz y agradecida y aseguró que quiere regresar y abrazar a su familia, pero por ahora debe quedarse en Guayaquil, en donde sus allegados, Diego Palacios y Juan Chalá, hicieron sentir la ‘fuerza del Valle’ la noche del certamen. Sus gritos de aliento erizaron la piel de Nicol en cada momento.

“Fue un proceso difícil, porque este es un certamen que busca belleza con propósito, busca una mujer inteligente y preparada académica y emocionalmente. Dios caminó conmigo y ahora vamos por la corona internacional”, señaló.

dice que Dios le devolvió la vida