09-09-2018 | 00:36
(I)

Hace 2 253 días desapareció Juliana Campoverde

Hace 6 años y 2 meses desapareció Juliana. Un pastor evangélico está detenido. La madre de la joven no pierde la fe de encontrar a su hija.

Quito. Elizabeth Rodríguez salió de su casa con su hija Juliana Campoverde, un sábado 7 de julio de 2012 y ese fue el último día que la vio.

Juliana se dirigía a su local de venta de medicina natural ubicado al sur de la ciudad de Quito.

Durante 10 años madre e hija asistían a una iglesia cristiana evangélica y luego de este tiempo decidieron retirarse porque el pastor evangélico inducía y quería obligar a la joven a que casara con un hermano de él.

Luego que se retiraron se descubrió que el pastor creó una cuenta ficticia de un psicólogo falso con el nombre de Juan Solano quien, a través de mensajes, continuaba con la manipulación a Juliana.

Juliana, el 7 de julio de 2012, se despidió de su madre en una gasolinera ubicada en la Biloxi, al sur de Quito. Desde ese lugar, la joven debía caminar cinco cuadras hasta su local, pero desapareció; nunca llegó a su destino. En ese entonces, Juliana tenía 18 años. El 21 de agosto de 2012 cumplía 19.

El pastor evangélico Jo-nathan C., involucrado en esta desaparición, fue detenido la madrugada del pasado miércoles y la fiscal de Violencia de Género, Mayra Soria, logró que se dictara prisión preventiva de 90 días, como sospechoso del secuestro de Juliana.

Se trata de la fiscal número 12 que toma el caso.

Elizabeth Rodríguez manifiesta que los 11 anteriores fiscales no se atrevieron a formular cargos. Hubo negligencias, dice Elizabeth; incluso recuerda que la primera fiscal dijo que era cristiana y le invitó a su iglesia.

“Lo que anhelo es dar con el paradero de mi hija y que Jonathan C. diga dónde está, qué le hicieron. El pastor estaba obsesionado con mi hija”.

Juliana está desaparecida hace 2 253 días, tiempo en que le quitaron la tranquilidad y la paz a una madre que no ha dejado de buscar a su hija.

La prueba contundente contra Jonathan C. fue un mensaje que se envío desde su celular, con el chip del teléfono de Juliana.

Además, se descubrió que el sospechoso, desde una computadora de su trabajo, envío un mensaje de la cuenta de Facebook de la joven desaparecida.

“Él es el único responsable de la desaparición de mi hija”, enfatiza Elizabeth.

Juliana Campoverde tenía la ilusión de estudiar Ciencias Biológicas en la Universidad Católica. El negocio de la medicina natural lo pusieron para ayudarse económicamente para sus estudios, también planificaba estudiar música en Argentina y anhelaba contar con una fundación para ayudar a los niños de la calle. “Mi hija estaba llena de sueños y proyectos”, recalca una madre que algún día espera encontrarse con su hija.

Esperanza. Elizabeth nunca perderá la fe y que seguirá buscando a su hija. Cada año realizan actividades para exigir justicia. La detención de Jonathan C. es una luz en el camino, pero para ella la justicia llegará cuando le devuelvan a su hija. La última vez, Eliza-beth recuerda que su hija le abrazó fuerte, le pidió la bendición y le dijo “mami, ya regreso tarde y eso nunca pasó... lo primero que le diría cuando esté junto a mí es que la amo, que la extraño demasiado y que nunca la he dejado de buscar”, dice Elizabeth sin contener el llanto.