06-11-2017 | 14:36

Feminicidio en Ayora: Esperan justicia por Paola

    pag 31Ayora/Cayambe.- Se cumplen tres meses del asesinato de Paola Moromenacho. La mataron con 15 puñaladas y presentaba dos golpes fuertes en la cabeza.
    Su expareja, un ciudadano extranjero, confesó que la mató.


Juan Carlos Moromenacho, hermano de la víctima, manifiesta que en la declaración el victimario dice que mató a Paola en la calle, en los exteriores de su propiedad.
Un juicio de alimentos habría sido el detonante, “la gota que derramó el vaso” para que la mujer sea asesinada, tras una etapa marcada por el maltrato.

Hecho. Juan Carlos Moromenacho manifiesta que existe la sospecha de que su hermana no fue asesinada en la calle sino dentro de la propiedad de su expareja.
Comenta que testigos afirman que escucharon gritos “como que estuvieran matando a alguien”, y que se escuchaban desde el interior de la propiedad.
El asesino relató que arrastró el cadáver y que lo ingresó al automóvil para llevarlo a otro lugar.
Juan Carlos considera que el asesino no actuó solo y que es necesario que en este caso se investigue todo. Piensa que alguien ayudó a subir al vehículo el cadáver de su hermana. “Alguien tuvo que darle los golpes en la cabeza. A mi hermana le encerraron en esa casa, la torturaron y la mataron”, dice Juan Carlos.
Él piensa que alguien más estuvo con su sobrina (que se encontraba unos días con su padre) entreteniéndole para que no se percatara de lo que estaba sucediendo con su madre.

Antecedentes. Paola estuvo casada con el ciudadano español desde 2006, un año antes se conocieron en Ecuador.
Luego del matrimonio la pareja fue a vivir a España.
En 2010 Paola se convirtió en madre de una niña, el 15 de enero. Pero en el matrimonio las cosas no iban bien, recuerda su hermano Juan Carlos.
“Mi hermana logró escapar de España en 2011, él le agredía”, pues los maltratos eran constantes, tanto física, como psicológicamente. Entonces Paola regresó a Ecuador, escapando del maltrato. Ella vivía y trabajaba en Quito.
Juan Carlos indica que en 2012 el extranjero regresó a Ecuador y esto preocupaba a Paola, sin embargo, para ella era importante que la relación de su hija con el padre no se rompa y la mantenía en contacto con él.

La expareja de Paola vivía en Ayora, parroquia ubicada en Cayambe, con una nueva conviviente.
Juan Carlos manifiesta que su hermana decidió iniciar un juicio de alimentos contra el padre de su hija en mayo de este año. El domingo 30 de julio Paola dejó a su hija en la casa de su padre en Ayora, con el compromiso de que él regresaría con la pequeña a Quito, el miércoles 2 de agosto, pero esto no fue así.
Paola, en su vehículo, acompañada por su hermana acudieron el viernes 4 de agosto a una cafetería en Cayambe para encontrarse con el padre y su hija. El hombre llega a la cafetería sin la niña, por lo que Paola, en su auto, decide ir con él en busca de la niña, mientras Carla se queda en la cafetería.
Las horas pasaban y Paola no aparecía. Ella estuvo desaparecida desde la noche del viernes, por lo que inmediatamente se denunció el hecho a la Dinased. El sábado 5 de agosto encontraron el cadáver de Paola en su auto y abandonado en un bosque. Tras la confesión del crimen, el extranjero fue detenido y trasladado a la cárcel de Latacunga.

Plantón en la Fiscalía

Hoy, lunes 6 de noviembre, finaliza la instrucción fiscal en este caso. Se prepara un plantón vigilia en la Fiscalía de Cayambe, desde las 09:00. El hermano de Paola espera que se haga justicia ante este femicidio y que, además de la expareja sean castigados los cómplices. La hija de Paola prefiere recordar lo que su madre hacía en vida.