19 suicidios en lo que va del año en Imbabura

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suicidiosIBARRA. En la provincia de Imbabura desde enero 2016 hasta la fecha se han registrado 19 suicidios.


Una historia que conmocionó fue el suicidio de tres hermanos de 14, 12 y 9 años de edad, en Íntag.


Un estrecho camino, mal conservado, rodeado de plantaciones de yuca, plátano, naranjilla, reses en los potreros y flores silvestres, entre ellas orquídeas, se abre paso hacia Magdalena Alto.


En este lugar que está perdido en el mapa, viven 40 familias. Una de ellas, los Toro Moreno. Pedro Moreno y Judith Torres se casaron y procrearon ocho hijos. En 2007, el jefe de este hogar, por razones que hasta hoy no se han determinado, decide acabar con su vida, ingiriendo un plaguicida que utilizaba para fumigar sus plantaciones.
Segundo Tufiño y Guadalupe Moreno, hija de los Moreno Torres, contrajeron matrimonio. Durante su convivencia, marcada por inconvenientes y discusiones, procrearon tres hijos, Evelin, Edwin y Consuelo.

CRISIS MATRIMONIAL


En 2011 la crisis matrimonial se ahonda y se separan. La situación no fue asimilada por Segundo, quien un día cuando la madre de sus hijos se encaminaba hacia su vivienda, tras interceptarla la apuñaló y mató. Una vez consumado el crimen, él también se clavó una puñalada en el corazón y se autoeliminó. Tras cuatro años sin funerales, la cadena que ligaba fatalmente el apellido familiar con el suicidio, parecía haberse roto.


El 1 de octubre de 2015, Mónica, la última hija de los Moreno Torres, por problemas sentimentales, decide acabar con su vida.


A los 24 días de la tragedia y dolor que les causó esta decisión, la adversidad nuevamente envuelve a la familia. Esta vez, los tres nietos de 14, 12 y 9 años de los Moreno Torres, hijos de Segundo y Guadalupe, el mismo día ingieren veneno y acaban con su vida. Era el quinto suicidio en casa.


Los tres hermanos Tufiño Moreno quedaron huérfanos. Por la situación económica, los abuelos, tanto materno y paterno no se hacen cargo de los pequeños, que en aquel entonces tenían, 9, 7 y 4 años. Marcelo Tufiño, tío paterno y su esposa Amada Vargas decidieron tomar a los chicos y criarlos.

Los hermanos, aparentemente inducidos por su hermana mayor, tomaron en una taza la pócima letal que estaba guardada en un cuarto a unos cinco metros de la casa principal donde tenían herramientas. El escenario para cometer la fatalidad fue un cuarto del l primer piso de la casa.