Familia se quedó sin hogar

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Familia se quedó sin hogar

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29Una familia compuesta por siete menores de edad, entre ellos un recién nacido y una joven intervenida quirúrgicamente, se quedó sin hogar. Zoila Pinchao manifestó que no se respetaron sus derechos. La casa pertenece a la familia desde hace más de 42 años, ya que es parte de una herencia.
Todo empezó por una deuda que se adquirió para resolver un problema económico, Pinchao indicó que la única forma para conseguir lo que necesitaba era pidiendo plata y supuestamente recibió tres mil dólares de María P., ciudadana extranjera, “Yo ya pagué mi deuda, mi error fue firmar una letra en blanco que luego fue valorada por ocho mil dólares”.
María P. vendió la casa a un ciudadano que pidió resguardo y ayuda policial para desalojar a quienes estaban en el hogar y sacar las pertenencias de la familia. Un grupo de aproximadamente 40 gendarmes participaron en el operativo.
“Cuando llegaron los policías sacaron a mis hijos pegándoles, a mi intentaron subirme a un patrullero”, dijo Pinchao. Fuentes policiales manifestaron que dieron cumplimiento a una orden judicial y que cumplieron su deber sin abusar de su autoridad.
Los gendarmes impidieron el paso peatonal y vehicular en donde queda el domicilio en las calles Quito e Isla Fernandina, quienes residían en el lugar no podían ingresar por la barrera policial. Un grupo de hombres sacaban las cosas de la casa, mientras los menores de edad lloraban y pedían justicia, los vecinos solidarizados se mantuvieron en el lugar durante todo el operativo. Algunos que prefirieron se guarde su identidad manifestaron que es una injusticia y que hay actos de corrupción y que ayudarán a los desalojados a demostrar todo lo que ha sucedido.
Los hijos de Pinchao intentaban ingresar a su casa para sacar a sus animales, las cosas eran ubicadas en la vereda frente al domicilio, la mujer cayó por la desesperación al suelo y fue atendido por una ambulancia.
Cuando sacaron todas las pertenencias de la familia, la policía se retiró y el nuevo dueño de la casa y quienes lo ayudaban subieron a un bus de los encargados de la seguridad ciudadana, de forma precipitada abordó el medio de transporte. Diario EL NORTE intentó hablar con el hombre pero no se permitió el ingreso hasta donde él estaba por las medidas de seguridad.
Antes de irse dejaron asegurando el domicilio con dos candados en la puerta y los niños y adolescentes lloraban sin consuelo en la puerta del que era su domicilio, pedían justicia y que se respete sus derechos.
Después de esto volverán a la justicia a pedir se les favorezca y puedan recuperar el hogar en el que vivieron desde que nacieron. “Mis hijos necesitan un techo y ahora no tengo donde llevarlos, son menores de edad y dependen de mi”.
“Hemos sido víctimas del chulco y del abuso de poder, por ser personas humildes y creer en la justicia”.