Dos meses que no aparece taita Enrique

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Dos meses que no aparece taita Enrique

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P-30-OIBARRA. Luis Enrique Escola Sandoval de 85 años fue visto por última vez el ocho de marzo en el centro de la Ciudad Blanca, sus familiares están angustiados y lo buscan con la ayuda de las autoridades.


Su domicilio está ubicado en la parroquia rural de Angochahua los miembros de la comunidad de Chilco, a la que pertenecía, y quienes lo conocieron lo llamaban con cariño y respeto Taita Enrique.
La agricultura y el cuidado de los animales era la actividad con la que crió a sus cinco hijos junto a su esposa.
Hace cuatro años murió su cónyuge y este fue un golpe fuerte para él, según sus familiares este acontecimiento lo destrozó. La soledad y la tristeza se reflejaban en su rostro desde que perdió a su pareja.
El dos de cada mes por su condición económica y su edad recibía el bono de desarrollo humano, en marzo no fue la excepción y se conoció que llegó a Ibarra a realizar el trámite correspondiente.
Después de esta fecha amigos y conocidos lo vieron caminar y descansar en el sector de La Esperanza.
Un conocido lo observó mientras caminaba en la calle Juana Atabalipa con dirección a las rieles del tren, aproximadamente a las 17:30, esta fue la última vez que se conoció de su paradero.
Sus hijos y nietos pusieron la denuncia de desaparición en la Fiscalía y realizan investigaciones por su parte, para poder re encontrarse con su familiar.
Hay gente que les han llamado a decir que han visto a personas con las características de Taita Enrique, sus allegados se han trasladado a los lugares en los que se presume se lo vio, pero no han tenido suerte.
Se han realizado operativos de búsqueda en los hospitales, asilos, albergues, quebradas, morgues y más lugares de la provincia y no han tenido éxito.
“Es muy difícil llegar a la casa de mi abuelo y no encontrarlo, solo nos reciben los perros que eran su compañía, vamos a hacer todo lo que esté en nuestras manos para dar con su paradero. Saber que alguien murió o que está enfermo es más fácil de superar, es muy duro no saber dónde está, si vive o si falleció”, dijo Saygua Escola, nieta del anciano desaparecido.
La última vez que se lo vio llevaba un poncho verde, pantalón café y sombrero, camina despacio ya que utiliza bastón para movilizarse.