El viaje más largo y duro de toda su vida

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El viaje más largo y duro de toda su vida

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terremoto2SUCESOS.- Inicialmente iba a ser un día alegre y festivo para toda la familia Estupiñán-Quinde, que se iba a reunir para celebrar la entrada de Sayira a la Universidad. Sin embargo el modesto Chevy Blazer en el que viajaban tuvo la mala suerte de detenerse a las 18:58 pm ante un semáforo en rojo de Portoviejo cuando el suelo empezó a temblar y un hotel se derrumbó sobre el vehículo, con toda la familia en el interior.

Un día después, la tía de Sayira, Johana Estupiñán, emprendió el viaje de regreso más largo y duro de su vida en un coche fúnebre con los cuatro cuerpos de su familia en su interior. “Ella era mi sobrina favorita” explicó una destrozada Johana a Associated Press. “Me había ganado una hija gracias a los seis años de felicidad que iba a tener al alojarla conmigo mientras duraba la universidad” se lamentó ante los ataúdes.

Después de mucho esfuerzo económico, su sobrina Sayira empezaría por fin a estudiar medicina en la Universidad de Portoviejo gracias a una beca. Había llegado desde Esmeraldas con toda su familia para completar la matriculación, hasta que el poderoso terremoto se cruzó en su camino.

“Nunca pensé que la vida se nos fuera en un minuto” añadió. Durante horas, su tía Johana sufrió a las puertas de la morgue junto a familiares y amigos desesperados que no dejaban de buscar entre llantos a sus seres queridos.

Hasta la funeraria, agrietada por el sismo, no dejaban de llegar ataúdes vacíos que salían cargados de cuerpos en dirección al cementerio. Johana reconoció a su familia nada más ver la ropa ensangrentada de su hermana Lucy Estupiñán, de 37 años, de su cuñado Jorge Quinde de 41 y de sus sobrinos Sayira, de 17, y el pequeño Matías, de solo ocho meses de edad.

Pocas horas después era ella quien emprendía viaje a la ciudad natal de la familia acompañando tres féretros de caoba y otro más pintado de blanco, como la traición católica reserva para los niños. “Nuestra familia se vino abajo, no sabemos cómo vivir ahora” explicaba desolada. Bajo las piedras del hotel El gato, que se vino abajo sobre la familia Estupiñán, salieron también los cuerpos de dos turistas.