Las viudas revivieron la tragedia

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Las viudas revivieron la tragedia

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PEÑAHERRERA. Las lágrimas rodaban por las mejillas de María Salvadora Fernández y María Luzmila Arellano, mientras al filo del barranco en el camino hacia Peñaherrera, eran testigos de la reconstrucción del volcamiento que ocurrió hace 24 días y murieron sus esposos.    


Pasadas las 10:00, del jueves 3 de marzo de 2016,  el equipo de la Unidad de Tránsito de la Fiscalía de Imbabura llegó hasta al sector de Peñaherrera, donde el 13 de febrero pasadas las 15:00 de 2016 sucedió un accidente de tránsito donde fallecieron, Oswaldo Colimba, de 42 años, y Luis Alfonso Díaz, de 40 años de edad.
El vehículo accidentado era una camioneta Ford 350 con cajón de madera.
Para el fiscal y los peritos el trabajo fue cansado, ya que debieron descender aproximadamente unos 800 metros para verificar la trayectoria del vehículo, que fue desintegrándose mientras rodaba por ladera hacia abajo.
A lo largo de la empinada loma se pueden apreciar restos del cajón, las llantas, mientras que la cabina cayó en una quebrada que es un lugar casi  inaccesible.

 

En la pericia estuvieron presentes el Fiscal, agentes civiles de tránsito y los familiares de los fallecidos.
 
DESESPERACIÓN
El pesar y la angustia todavía reinan en Salvadora Fernández, quien al quedar viuda por el fallecimiento de quien fue su marido Luis Alfonso Díaz, debe afrontar sola la crianza de sus seis hijas menores. Nidia, de 16; Leonor, de 14; Alba, de 12; Joselyn, de 9; Evelin, de 7 y Emérita, de 5 años.
Salvadora Fernández, comenta que hasta la inclemencia del temporal le acompaña para que su situación se torne dura y crítica. Debido a la prolongada sequía que vive la comunidad de Peñaherrera, sus cultivos han desaparecido.
No he logrado cosechar nada y tampoco tengo reservas, dice con voz entrecortada al recordar que si su esposo estuviese vivo, buscaría alguna otra ocupación para reemplazar a la agricultura.
A María Arellano, quien también perdió a su esposo Oswaldo Colimba, le preocupa la grave situación que atraviesa su familia.
Dice que sobre el dolor de la muerte de quien fue su esposo, está la sequía que no deja producir los campos. Ella tiene tres hijos, dos varones y una mujer.
Los varones ante la grave situación de los campos que no producen por falta de agua, barajan la posibilidad de salir a la ciudad en busca de trabajo.
Esta decisión le preocupa a esta mujer, quien dice que se quedará solo con su hija menor a la espera que sus hijos encuentren alguna ocupación que sea el soporte para poder mantenerse, ya que la sequía les impide sembrar,  y las cosechas que eseperaban se han perdido.
AYUDA  
 María Salvadora Fernández y María Luzmila Arellano, que son parte de la comunidad de Peñaherrera esperan la ayuda para salir de la crisis que atraviesa la agricultura y ganadería por la sequía.