Policias judiciales se capacitan para un mejor servicio

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Policias judiciales se capacitan para un mejor servicio

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p30Un policía por vocación, así se considera el cabo primero Segundo Achina quien ayer, junto a otros nueve uniformados de Imbabura, recibió el diploma por culminar el cuarto curso virtual de la Policía Judicial.
Como parte de su preparación consta la actualización de los procedimientos de la Policía Judicial en la investigación del delito.


Entre los temas tratados en el curso virtual están los peritajes, la verificación del lugar de los hechos e inspección ocular, que se relacionan con la búsqueda de los autores, cómplices y encubridores de un delito, explica el coronel Fernando Basantes, comandante (accidental) de la subzona de Policía de Imbabura.
En la provincia se prepararon 12 policías judiciales. El curso lo cumplirán 83 uniformados que forman parte del servicio y la capacitación es permanente.
El cabo primero Segundo Achina integra la Policía Judicial desde hace 13 años.
Considera a la capacitación como una oportunidad para poner en práctica lo aprendido y enfrentar los delitos que se susciten, “para no caer en omisión y coordinar con las autoridades”.
Segundo tiene 40 años, dice sentir gusto por la investigación. “Somos más meticulosos en ese sentido, nos metemos de lleno a la investigación”.
Aunque el temor no está distante de su vida, considera que es más fuerte la vocación de servicio.
“El mismo hecho de ser policía es un riesgo”, comenta el Cabo Primero, que ya perdió la cuenta de los casos que apoyó para que sean resueltos. Hace un año llegó a Imbabura. Su servicio lo prestó en Guayas, Tungurahua y en el Oriente. “Las personas nos piden ayuda para resolver delitos. Nosotros debemos tratar de dar un poco más de nosotros y si tenemos que permanecer en los casos, el tiempo que sea  necesario”.
Lo más duro para él fue separarse de su pareja y sus dos hijos cuando laboraba en Guayaquil.
El Cabo Primero piensa que ser policía no es difícil, aunque en algún momento estuvo en peligro su vida, . Considera que cuando se siente gusto por lo que se hace, la dificultad pasa a segundo plano.  
“Sale armado de valor, además de sus armas”, afirma Alexandra Ayala, esposa de Segundo.
Cada día lo espera, aunque la preocupación se queda con ella, así como la incertidumbre ante lo que pueda suceder. “Sale también con la bendición de Dios porque en casa siempre lo esperamos”...En casa siempre los esperamos