La historia detrás de los recientes operativos

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La historia detrás de los recientes operativos

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pag-30Familiares esperando resoluciones por parte de la justicia se observan en la audiencia de los 20 detenidos pertenecientes a dos grupos que operaban en Otavalo, Cotacachi, Antonio Ante e Ibarra. Se les aplicó prisión preventiva por contrabando y robo a domicilios. La investigación se realizó, a las dos agrupaciones, en un período de tres meses.

Miembros de la Unidad de Criminalística vivieron días y noches de adrenalina en el tiempo de averiguación, días y noches seguían los pasos de los ahora detenidos para conocer su forma de operar. El encargo de los efectivos policiales era conocer todo sobre cada uno de los ahora detenidos, nombres completos, familiares, domicilios, horas de entrada y salida de la casa se iban almacenando en la investigación para conocer si existía o no un delito. En el “Caso Frontera”, decenas de policías nacionales se encargaron de ingresar a unos ocho domicilios en los que entre llantos y sorpresa se llevaron a los sospechosos para que fueran procesados por la justicia. Los miembros de la agrupación trasladaban diferentes artefactos en calidad de contrabando desde Colombia hasta el Carchi, luego lo llevaban a Imbabura y algunas cosas se comercializaban en el Distrito Metropolitano de Quito. Aproximadamente 15 mil dólares en mercadería se recogió en el operativo policial, en el trascurso de la investigación se descubrió cantidades mayores a las que se incautó, pero para desarticular a la agrupación completa se tomó la decisión de esperar para lograr mejores resultados. Todos los días pasaban mercadería pero los martes y miércoles eran los de mayor contrabando en la frontera, estos datos permitieron que se pueda arrestar a los sospechosos con formulación de cargos. Videos, fotografías y grabaciones intentaron hacer los efectivos policiales a diario en los procesos de observación e investigación. La astucia y determinación de los policías de civil tenía que predominar para que los ahora detenidos no noten su presencia. Una fuente familiar que prefirió no se publique su nombre, manifestó que la agrupación del caso frontera no es una banda, sino una familia y que en algunos de los procesados por la justicia son el único sostén de sus hogares. Tres niños se quedaron sin sus padres, ahora están a cargo de sus familiares y su fuente de ingresos y educadores, están tras las rejas. En otra historia padre e hijos, quienes proveían el alimento a su hogar, dejan sin ingresos a su madre y el resto de su familia. En Ibarra se realizó otro operativo en el que siete miembros de una banda fueron arrestados con la misma modalidad por los uniformados. En el seguimiento a este grupo se tomó evidencia de los presuntos robos que realizaron en la ciudad. Desmantelamiento de vehículos, ingreso a casas y robos de diferente índole se presentará como evidencia contra los procesados. A través de la tecnología se logró capturar en imágenes los presuntos actos delincuenciales. Un período de 24 horas, los sospechosos, fueron seguidos el día de su captura. La Policía estaba tras la pista de los siete miembros de la banda, esperaron que ingresaran a sus domicilios y con los permisos necesarios entraron para detener a cada uno de los implicados. Este grupo ha sido procesado por cinco ocasiones y siempre ha resultado libre de todo cargo, es por esta razón que en la investigación se intentó conseguir la mayor evidencia posible. En medio de los casi 80 policías los gritos de “Soy inocente”, “Suelten a mi hermano”, y más pedidos se desarrolló la audiencia. En la que a los detenidos se les adjudicó prisión preventiva con el fin de continuar los procesos legales. A uno de los procesados no se le encontró culpa pero por un juicio de alimentos de miles de dólares se quedó hasta solucionar el caso y otro quedó en libertad pero tendrá que cada cierto tiempo presentarse en instancias públicas para que se conozca que no ha salido del país y más información personal. En los traslados por la ciudad, miembros de grupos élite y de seguridad de la Policía Nacional movilizaban en un bus y con cinco automóviles y dos motocicletas estuvieron en las zonas necesarias para cumplir con las metas de llevar a los privados de la libertad a las instancias necesarias. Los rostros de las personas que caminaban o estaban en sus vehículos en diferentes zonas de la ciudad, miraban con asombro y curiosidad el paso de los detenidos que eran trasladados. Tres minutos después de que llegaban a los destinos los familiares de los procesados mantenían una actitud de incertidumbre y solidaridad con los seres que perdieron su libertad.